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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Marta Fort se pone el delantal: clases diarias, cenas con amigos y un sueño entre fogones

La joven tomó clases con un chef, organizó reuniones para probar sus platos y ya tiene en mente la receta familiar con la que quiere sorprender en el reality. Además, habló de su presente como conductora de streaming y de las ganas de pisar un escenario de teatro.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 25 d
Marta Fort se pone el delantal: clases diarias, cenas con amigos y un sueño entre fogones

Hay una imagen que se repite en la cabeza cada vez que Marta Fort cuenta cómo se prepara para MasterChef Celebrity: una mesa larga, diez sillas ocupadas, ollas que todavía despiden vapor y una chica joven que entra y sale de la cocina atenta a cada comentario. Esa escena, mitad ensayo y sobremesa, es la postal con la que ella misma describe el entrenamiento que encaró desde el día en que le confirmaron que iba a estar en el certamen gastronómico más visto del país.

Clases todos los días y cenas como prueba piloto

La rutina de Marta, según contó en distintas entrevistas recientes, arrancó con un paso tan concreto como exigente: tomó clases privadas con un chef a diario. No se trata de un curso virtual ni de mirar videos en YouTube, sino de un trabajo mano a mano, de esos en los que se pica cebolla, se prueban salsas y se discute si la carne pide un minuto más o un toque menos de sal. Justamente, la sal fue uno de los puntos sobre los que más hizo foco: aprendió a moderar la cantidad que usa, un detalle chico que puede cambiar un plato entero.

Pero el aprendizaje no se queda en la cocina del maestro. Una vez que ensaya un menú, lo lleva a la práctica más exigente: una comida con invitados. Reúne a diez personas, les sirve lo que preparó y escucha las devoluciones. Esa dinámica, casi de restaurante a puertas cerradas, le sirve para medir reacciones, ajustar sabores y perder el miedo a cocinar para otros. Entre los platos que ya probó en esas reuniones figuran el pollo al verdeo y varias carnes, rubro en el que se siente claramente más cómoda.

  • Clases privadas con un chef todos los días, con foco en ajustar cantidades y técnicas.
  • Cenas con diez invitados como banco de pruebas para cada menú que ensaya.
  • Pollo al verdeo y distintas carnes, los platos que ya pasó por la prueba de fuego de los comensales.
  • La entraña como elegida para presentar su receta familiar en el programa.

Las carnes son, sin vueltas, su especialidad. Y hay un corte que la acompaña desde la infancia y que se transformó en su candidato para llevar al set de MasterChef: la entraña. Marta quiere apoyarse en una preparación que conoce de memoria, que le evoca la cocina de su casa y, al mismo tiempo, le permite lucirse en el rubro donde se siente fuerte. Es, en cierta forma, una manera de jugarse a seguro en un escenario donde el margen de error es chico y el reloj apura.

Los nervios de cocinar delante de Botana, Martitegui y Betular

Hay algo que Marta no disimula: la idea de pararse frente a Maru Botana, Germán Martitegui y Damián Betular y escuchar qué opinan de su plato le genera un vértigo especial. No es el miedo genérico de cualquier participante, sino el de alguien que sabe que va a quedar expuesta ante tres referentes de la cocina argentina. “Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo”, reconoció, y esa frase resume el mix exacto que atraviesa su preparación: respeto por quienes la van a juzgar y, al mismo tiempo, decisión de jugarse sin guardarse nada.

“Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo.”Marta Fort

El desembarco en MasterChef se inscribe, además, en un presente profesional que viene en expansión. Marta conduce un programa de streaming en el que propone entrevistas e invitados y donde, según dijo, ya probó la idea de cocinar durante las emisiones. Ese formato le dio vuelo para manejarse frente a cámara con mayor soltura y para animarse a sumar propuestas. El salto a la cocina, en ese sentido, no es un capricho aislado: es un paso más dentro de un recorrido que arrancó cuando aceptó cubrir un torneo de fútbol en Estados Unidos, sin saber casi nada del deporte, y que la fue empujando a encontrar su lugar frente al micrófono.

Y hay un horizonte que todavía le queda pendiente y que ella misma menciona cuando se anima a soñar en voz alta: el teatro. Marta reconoció que le gustaría probar la actuación, que tiene poca formación en ese terreno y que la idea aparece asociada a los recuerdos de las temporadas teatrales de su padre, Ricardo Fort. No lo plantea como un proyecto inmediato, sino como una cuenta pendiente que observa con curiosidad y algo de nostalgia. Mientras tanto, y con los pies bien firmes en la cocina, sigue ajustando la sal, eligiendo la entraña perfecta y organizando cenas en las que, sin saberlo, ya está empezando a entrenar su próximo gran debut.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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