Messi, De Paul y Suárez salen a la cancha en Fort Lauderdale con la espina clavada de Nashville
Las Garzas reciben al mejor equipo de la MLS en el Nu Stadium, con la mira puesta en descontar los nueve puntos que las separan de la cima del Este y sacarse de encima dos derrotas seguidas que todavía arden.
Lionel Messi se acomoda la cinta de capitán, mira al banco y levanta la vista al cielo de Fort Lauderdale como quien pide permiso para empezar. A su lado, Rodrigo De Paul ajusta las medias y Luis Suárez, con esa cara de DT aun siendo jugador, le da una palmada en la espalda al diez. Las Garzas salen a la cancha del Nu Stadium con una mochila de nueve puntos y dos golpes frescos que todavía duelen: el 4-1 del mes pasado en la liga y la eliminación de principios de año en la Champions Cup a manos del mismo rival de turno, Nashville.
Porque enfrente está nada menos que el equipo más sólido de toda la temporada en la Major League Soccer: 53 puntos en 24 partidos, líder absoluto de la Conferencia del Este y con la valla menos vencida del certamen. Es el rival que ninguna quiere cruzarse cuando se pelea por el Supporters' Shield, el reconocimiento al mejor equipo del año. Inter, con 44 unidades, no tiene margen: o gana o empieza a mirar de reojo la pelea de abajo.
Los once del Tata y los once del visitante
- Inter Miami: Dayne St. Clair; Ian Fray, Maximiliano Falcón, Casemiro y Fricio Caicedo; Telasco Segovia, Yannick Bright y Rodrigo De Paul; Lionel Messi, Germán Berterame y Luis Suárez.
- Nashville: Brian Schwake; Andy Nájar, Jeisson Palacios, Maxwell Woledzi, Reed Baker-Whiting; Matthew Corcoran, Alex Muyl y Patrick Yazbek; Christian Espinoza, Sam Surridge y Hany Mukhtar.
El banco de Inter trae una buena y una mala. La buena: Matías Galarza Fonda quedó habilitado y podrá sumar minutos. La mala: el técnico designado Cristian González sigue trabado con la visa de trabajo y ni siquiera puede pararse en el área técnica esta noche, así que el que manda desde el costado es Guillermo Hoyos, con un buzo de.
Me acuerdo de la última vez que vi a Las Garzas en casa, en una noche pegajosa de Miami, con la hinchada haciendo la ola en la tribuna sur mientras Messi gambeteaba a tres como si fueran conos de entrenamiento. Esta noche pinta parecida en lo ambiental, pero con el aire cargado por la racha adversa. Nashville le tiene la medida: lo conoce, lo espera, lo golpea.
Lo concreto es que las Garzas necesitan cortar la mala racha hoy para no despedirse del Shield antes de tiempo y para no llegar con la autoestima por el piso al cruce que viene, que no va a ser menor: nada menos que la siguiente fecha de la MLS, otra parada brava en este calendario que no regala nada.
