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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mirtha Legrand volvió a su casa: el alta que llegó antes de lo previsto y la herencia de las mesazas

La conductora de 99 años dejó el Sanatorio Mater Dei este martes a las 17, después de casi tres semanas de internación por un cuadro respiratorio. Juana Viale fue la voz de la familia durante el receso y la propia Mirtha siguió los programas desde la habitación común.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 9 d
Mirtha Legrand volvió a su casa: el alta que llegó antes de lo previsto y la herencia de las mesazas

Me imagino la escena y no puedo evitar dibujarla en mi cabeza: la rampa de salida del Sanatorio Mater Dei, el murmullo de los móviles de prensa, la luz de las cinco de la tarde cayendo sobre Buenos Aires, y ahí, del otro lado, la silueta inconfundible de Mirtha Legrand asomándose otra vez a la vida después de casi tres semanas de internación. La recibieron este martes a las 17 con un alta que, en los papeles, llegó un día antes de lo que el propio sanatorio tenía previsto. Para una mujer de 99 años, acostumbrada a marcar el pulso de la televisión argentina desde 1968 con La noche de Mirtha, volver a su casa no es un trámite: es una pequeña epopeya cotidiana.

Una internación con dos tiempos

El camino hacia este alta arrancó en septiembre, cuando la conductora transitó un cuadro gripal que se complicó con bronquitis. Tras una primera salida del sanatorio el domingo 13, una descompensación respiratoria la obligó a reingresar el jueves 18. Ahí empezó la segunda etapa: antibióticos para terminar de apagar la neumopatía, controles clínicos, seguimiento nutricional y un trabajo sostenido con kinesiología que fue, según los partes, haciendo su efecto.

“Bien, mejorando momento a momento, día a día. Mi abuela me hace llegar comentarios después de cada programa.”Juana Viale, en su programa del 3 de octubre

Quien sostuvo el vínculo con el público durante la ausencia fue Juana Viale, su nieta, que quedó al frente tanto de las cenas de los sábados como de los almuerzos del domingo. No fue una suplencia improvisada: Viale ya había conducido el ciclo en otras vacaciones de Mirtha, pero esta vez el peso era distinto, porque la pantalla de la mesaza se convirtió también en el parte médico informal de la familia. El 3 de octubre, en vivo, Viale contó que su abuela estaba en una habitación común y que seguía las emisiones desde el sanatorio. La frase, dicha entre risas y con esa mezcla de amor y firmeza que la caracteriza, fue el primer parte oficial de la tarde.

El parte del alta y los días que vienen

  • 18 de septiembre: reingreso al Sanatorio Mater Dei por descompensación respiratoria, tras una primera alta el domingo 13.
  • 25 de septiembre: el director médico Enrique Echagüe informa que Legrand aumentaba su actividad física.
  • 30 de septiembre: se confirma una mejoría de la neumopatía.
  • 2 de octubre: nuevo parte, sin fecha de salida definida.
  • Lunes previo al alta: la institución reporta progresos en la rehabilitación y permanencia en habitación común.
  • Martes a las 17: alta médica y regreso a su domicilio para continuar la recuperación.

Mientras tanto, en las mesas que Viale condujo en lugar de su abuela, el clima fue de extraña normalidad: los mismos famosos, las mismas anécdotas, el mismo ritual del vermut y la carne asada, pero con un sillón vacío que pesaba. La última vez que Mirtha se sentó al frente de su programa fue el 29 de agosto, y esa emisión quedó flotando como una cápsula del tiempo hasta que su sucesora la devolviera, programa a programa, a la grilla.

Yo, que vengo siguiendo la mesaza desde que tengo uso de razón televisiva, confieso que me emociona imaginar a Mirtha en su casa, de vuelta en su sillón, mirando el reloj para calcular cuándo vuelve al aire. A los 99, después de dos internaciones y un otoño que se le hizo cuesta arriba, la sola idea de que siga eligiendo volver a la pantalla es, en sí misma, una declaración de principios. Que se recupere tranquila, que descanse, y que cuando esté lista, la mesaza la espera. Mientras tanto, Juana seguirá haciendo ese trabajo enorme de mantener viva la llama, con la sonrisa firme y el corazón apretado, como lo hizo toda la vida su abuela.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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