Neuquén mueve el amperímetro y suma monopatines públicos: cien máquinas nuevas listas para rodar por el centro
La capital patagónica abrirá una licitación para colocar cien monopatines eléctricos de libre estacionamiento en la zona céntrica. Arrancarán con una prueba piloto de treinta unidades antes del verano y prometen tarifas similares a las de las bicis públicas, con rastreo satelital y bloqueo automático cuando se sale del área habilitada.
Son pasadas las diez de la mañana y la calle Independencia ya empieza a mostrar ese murmullo típico de Neuquén capital cuando la rutina se pone en marcha: colectivos frenando, oficinistas cruzando la avenida y, muy pronto, un sonido nuevo, ese zumbido eléctrico que dejarán los monopatines públicos que la Municipalidad quiere poner en la calle antes del verano. La idea es concreta y avanza a paso firme: cien vehículos livianos, sin estaciones fijas, que se desbloquean con el celular y se dejan apoyados contra cualquier pared dentro del cuadrante céntrico habilitado. Yo lo veo como una transformación silenciosa del paisaje urbano, ese cambio de a poco que termina modificando la fisonomía de una ciudad sin que nadie lo note hasta que ya está hecho.
Un sistema pensado para desbloquear con el celu y olvidarse del candado
La coordinadora Administrativa e Institucional del Municipio, Noelia Rueda Cáceres, me recibe en su despacho y repasa el mecanismo casi como quien explica una receta de cocina, pero con la precisión de quien viene trabajando el tema hace rato. El vecino que se acerque a la aplicación descarga el programa, se registra con sus datos, abre el mapa y localiza el monopatín más cercano. Después escanea el código QR pegado en el vehículo, paga la tarifa y la máquina se destraba. Cuando se vence el tiempo o el rodado sale del área autorizada, el equipo se bloquea solo y deja de andar. "Si alguien lo levanta y lo saca de ese cuadrante, eso se va a reportar a la policía y ahí comienza un trabajo de recuperación", me confía la funcionaria, con ese tono sereno que suelen tener quienes ya pasaron por varias pruebas piloto y saben que el vandalismo temprano es casi una constante en estos servicios.
La funcionaria me cuenta que la experiencia con las bicis eléctricas dejó una enseñanza concreta: el rastreo satelital permanente terminó bajando los episodios vandálicos después de los primeros tres meses de uso. Esa misma tecnología se aplicará ahora a los monopatines, que además no requerirán estar atados a ningún punto fijo, una diferencia central con el sistema de bicicletas que ya circula por la ciudad. La empresa que gane la licitación tendrá sesenta días desde la firma del contrato para desarrollar la plataforma digital y desplegar los primeros treinta rodados, con la meta ambiciosa de tenerlos funcionando antes de la temporada estival, cuando Neuquén multiplica su caudal de transeúntes y la demanda de movilidad crece al ritmo del calor.
Lo que cuesta subirse a un monopatín y lo que falta definir
Sobre el precio, Rueda Cáceres me anticipó que será apenas superior al que hoy pagan las bicicletas eléctricas públicas, una referencia cercana a los mil cien pesos por hora según los valores que se manejan en el sector, aunque aclaró que el número final se conocerá cuando se resuelva la compulsa de ofertas. Por lo pronto, ya se presentó al menos una empresa interesada en quedarse con la concesión, que deberá hacerse cargo no solo del equipamiento sino también del desarrollo tecnológico y del mantenimiento cotidiano de la flota. A mí, como vecina imaginaria de esta ciudad que todavía se sorprende con cada innovación urbana, me queda la sensación de que estamos ante una movida que puede cambiarle la vida a quienes trabajan en el microcentro y hoy pelean por un lugar de estacionamiento. Antes de cortar la charla, vuelvo a mirar hacia la calle Independencia y me imagino el escenario daqui a unos meses: el sol pegando sobre el asfalto, oficinistas llegando a sus trabajos encima de estos aparatos, el runrún eléctrico sumándose al rumor de la ciudad. El verano neuquino se viene con sonido a futuro, y la apuesta municipal es que ese futuro empiece a rodar antes de que termine el año.
