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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Paredes apura el reloj y Russo lo mira de reojo en el Maracaná

El capitán de Boca trabajó casi a la par del grupo en Río de Janeiro, pero el técnico no confirma la formación y deja la decisión para último momento. La revancha ante Vasco define al finalista de la Copa Sudamericana.

Por Martín PasottiDeportes · · hace 1 h
Paredes apura el reloj y Russo lo mira de reojo en el Maracaná

Leandro Paredes se plantó en la práctica del Fla con la misma cara de jugador de potrero que uno ve en cualquier domingo en la Bombonera. Ojitos achicados, mandíbula apretada, pidiendo la pelota como si el desgarro fuera un trámite y no un papelón. Hace once días se rompió el isquiotibial derecho contra Instituto y los plazos normales lo mandaban a la tribuna por tres semanas. El cinco se bajó de esa calendario y se subió al avión a Río de Janeiro.

Russo no se juega por su caudillo

Después de la última práctica en el predio del Flamengo, Miguel Ángel Russo dejó la puerta entreabierta y la lengua bien afuera. Admitió que el capitán completó el ensayo casi a la par del resto, pero plantó la cautela como un cinco central con la línea adelantada. La frase fue corta, seca, de director técnico que sabe que una mala lectura cuesta el viaje a casa.

“Él quiere estar, pero hay un riesgo, ya veremos.”Miguel Ángel Russo

Sobre el empecinamiento del mediocampista por llegar a tiempo, el entrenador se guardó el elogio en el bolsillo y soltó una sonrisa cómplice. Dos palabras que dicen todo lo que hay que saber sobre cómo se vive el fútbol grande en el Xeneize: con el corazón afuera de la camiseta, aunque la lógica pida mesura.

  • Paredes arrastra un desgarro grado dos en el isquiotibial derecho, sufrido hace once días ante Instituto.
  • El mediocampista viajó con la delegación a Río de Janeiro y completó casi todo el entrenamiento con el grupo.
  • Russo reservó la decisión sobre la formación para las horas previas al partido en el Maracaná.
  • Boca necesita ganar o empatar forzando la definición por penales para acceder a la final de la Sudamericana.
  • El técnico pidió un arranque atento, sin volverse loco en los primeros minutos, para mejorar lo hecho en la ida.

En lo táctico, Russo marcó la cancha con un mensaje para los que se levantan con la: no salir a comerse el Maracaná, sino manejar los tiempos. Habrá momento para defender y momento para atacar, dijo, como quien ordena un asado y sabe que el carbón no se apura. La ida dejó al equipo con la espina de no haber cerrado la serie en casa y ese debe es el que pesa más que el propio físico de Paredes.

La consulta inevitable, que sobrevuela cualquier mesa de café de Núñez para arriba, es si el equipo puede meterse en la final con el cinco o sin el cinco. La respuesta honesta es que este Bochorno se juega en una semana y el corazón no se desgarrar. El próximo partido, justamente en el templo carioca, dirá si la corazonada de Russo le cierra el ciclo o lo manda a la lona. Mientras tanto, Paredes sigue apretando dientes y haciendo tiempo corto, como en los barrios cuando la redonda no quiere salir.

MP

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