Pekín no perdonó: Tirante y Cerúndolo se vuelven con las manos vacías tras el primer día
El ATP 500 chino arrancó con dos caídas argentinas en la primera ronda. La gira asiática sigue con Navone, Francisco Cerúndolo y Báez, mientras Etcheverry se prueba ante Tsitsipas en Tokio.
Struff sacó su revés como si estuviera sacando monedas al aire y a Tirante lo dejó con la lengua afuera desde el primer game. El alemán, un veterano que parece un tren de carga con piernas, lo apabulló por 6-1 y 6-4 sin regalarle ni un suspiro. Chao, primer set, y chau ilusión. Tirante peleó en el segundo, se prendió hasta el 4-4, pero ahí Struff le rompió el saque y se lo llevó servido. Debut y a la casa.
El Flaco Cerúndolo, en cambio, eligió el camino largo. Arrancó dormido, perdió el primer set 6-2 y uno ya se imaginaba el telegrama. Pero el pibe se repuso, se acordó de que es de los que no bajan los brazos y ganó el segundo 7-5 para mandar la historia a un tercero. La tercera manga fue un partido aparte: Bu Yunchaokete, un chino que juega con la sonrisa dibujada y un físico que intimida, se quedó con el set definitivo por 6-4 y firmó el pasaporte a la siguiente ronda.
Lo que se viene en la gira
La mala noticia es que dos argentinos ya están en el avión de vuelta. La buena es que todavía quedan cuatro boletos para ilusionarse en Asia, y en el horizonte asoman tres cruces en la capital china y uno bien pesado en Tokio. Atención, porque la agenda sigue cargada y vale la pena seguirla de cerca.
- Mariano Navone, 45 del mundo, se cruza con Alex de Miñaur, décimo preclasificado. El australiano corre todas las pelotas y tiene un físico de fondista. Duelo de gladiadores.
- Francisco Cerúndolo, 22 del ranking, va contra Botic Van De Zandschulp, que entró desde la qualy. El neerlandés viene con confianza y con el cuerpo entonado tras sobrevivir tres partidos previos.
- Sebastián Báez, 51, se mide con el local Juncheng Shang, un pibe chino que está en el puesto 250 pero que en cancha se transforma. Partidazo de trampera para Báez, que necesita sumar para escalar.
- En Tokio, Tomás Etcheverry, 30 del mundo, tiene parada brava: le toca Stefanos Tsitsipas, griego de manual, que también pasó por la qualy. Debut de riesgo para el argentino.
Y antes de meter la cabeza en la cancha, Etcheverry se dio un gusto fuera de serie. Se juntó con Luciano Darderi, el ítalo-argentino que está número 19, y se metieron en una práctica de karate. Imagínenselo: dos tipos que se ganan la vida pegándole a una pelota, ahora disfrazados de samuráis, tirando patadas y haciendo katas entre risas. Dicen que la coordinación no les faltó. Si Tsitsipas los hubiera visto, capaz que se lo piensa dos veces antes de cruzarse con el argentino.
Mientras el polvo de Pekín se acomoda, los argentinos que todavía quedan en la gira empiezan a sacar el rebenque. La cita es clara: Navone, los dos Cerúndolo, Báez y Etcheverry tienen que meter la cabeza en la raqueta y empezar a sumar. La próxima parada, Tokio, con Etcheverry ante Tsitsipas como plato fuerte del día. Ahí estaré, con el café en la mano y el corazón a mil, esperando que esta vez el resultado nos dibuje una sonrisa.
