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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Peñarol rugió en el arranque y le aguó la fiesta al campeón en Mar del Plata

El Milrayitas festejó en el Polideportivo Islas Malvinas por 62 a 57 contra Gimnasia de Comodoro, en el debut de su temporada número 40 en la elite. Un cierre a pura defensa y un triple clave de Andrés Jaime a cuatro del final sellaron la victoria.

Por Martín PasottiDeportes · · hace 15 d
Peñarol rugió en el arranque y le aguó la fiesta al campeón en Mar del Plata

Lo vi desde la platea y te lo juro: cuando Andrés Jaime se plantó detrás de la línea de tres y la mandó a guardar, el Islas Malvinas se vino abajo. Eran las 22 y pico de la noche y Peñarol acababa de cortar una sequía espantosa desde el perímetro para sostener la diferencia frente al campeón. En mi cabeza todavía resuena ese pequeño ruido de red, ese latigito seco que cortó el aire caliente del Polideportivo.

El conjunto marplatense arrancó la Liga Nacional 2026/27 con un 62 a 57 sobre Gimnasia de Comodoro Rivadavia, defensor del título, y lo hizo en una noche que hacía tiempo no se vivía en el barrio. Porque no fue un triunfo cualquiera: fue la puesta en marcha de la campaña número 40 sin interrupciones en la elite del básquet argentino, una mochila enorme que el equipo de Leandro Ramella cargó con soltura.

Los nombres que se hicieron cargo

  • Agustín Pérez Tapia, el interno que se faja en cada rebote, terminó como máximo anotador con 16 puntos y 4 rebotes.
  • Andrés Jaime firmó una planilla completa: 12 puntos, 8 asistencias y el triple clave a falta de cuatro minutos para quebrar el 55-49.
  • Iván Basualdo cerró el encuentro con dos libres que le pusieron el moño al partido en la última jugada.

Hasta ese triple de Jaime, Peñarol llevaba un saldo miserable desde el perímetro: un solo acierto en 19 intentos de tres. El base se animó cuando la segunda pelota no quería entrar y le cambió la cara al partido. Después Gimnasia volvió a acercarse a tres, pero esta vez el local no regaló nada y sostuvo la ventaja con la defensa, esa cosa vieja de manual que Ramella siempre pide en los finales.

Cómo se construyó la diferencia

El quiebre del partido llegó en un tercer cuarto espeso, de los que cuestan mirar y ganan los entrenadores. Con poco gol y mucho roce, Peñarol metió un parcial de 14 a 6 y se fue al último descanso 44 a 35 arriba. Ahí se ganó el derecho a bancar la arremetida del Verde en los últimos cuatro. En el primer cuarto había sido 17-14 para el local, en el segundo Gimnasia pasó al frente y el entretiempo llegó 30-29, todo ajustado, todo de cuchillo.

MP

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