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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ratas, selladores y errores domésticos: la verdad sobre un problema que empieza por un agujero mal tapado

Un técnico en control de plagas explica por qué la espuma de poliuretano sola no alcanza, qué rincones de la casa funcionan como puerta de entrada y cómo limpiar los excrementos sin levantar un polvo que puede ser peligroso.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 16 h
Ratas, selladores y errores domésticos: la verdad sobre un problema que empieza por un agujero mal tapado

La ratona aparece siempre en el mismo lugar: detrás del freezer de la cocina, donde la pared se junta con el zócalo. Lo cuenta Sebastián Olivera, referente territorial de una empresa de control de plagas, mientras revisa una vivienda en el barrio de Villa Devoto, en la Ciudad de Buenos Aires. El lugar es un departamento luminoso, con balcón al frente y un patio interno donde la vegetación tapa la bajada de la cocina. Apenas uno entra, el olor dulzón de la humedad mezclada con algo rancio golpea primero que la vista. Sebastián lo identifica al pasar: para él es una mezcla que reconoce de memoria después de años de trabajo, porque suele delatar la presencia de excretas, oídas y madrigueras detrás de muebles o electrodomésticos.

La escena se repite en casas prolijas y en casas descuidadas por igual. No es una cuestión de limpieza únicamente, aclara Sebastián: una vivienda ordenada y limpia puede tener una infestación si alguno de los accesos queda abierto. Y la espuma de poliuretano, ese sellador beige que muchos compran en ferreterías para tapar agujeros en paredes y zócalos, tiene una limitación concreta que recién ahora empieza a difundirse. Los roedores pueden roerla. Para que el cierre sea efectivo, el material debe combinarse con malla metálica o lana de acero antes de aplicar la masilla. Sin esa barrera física, el trabajo queda a medias.

Las rutas de entrada que casi nadie revisa

  • Burletes deteriorados bajo las puertas, una vía frecuente y subestimada.
  • Vegetación pegada a la fachada, que sirve de puente y escondite.
  • Cajas de cartón apiladas en depósitos, usadas como madriguera.
  • Pequeñas fugas de agua, que atraen y sostienen a los roedores.
  • Alimentos de mascotas que quedan al alcance durante la noche, un imán extra para ratas y ratones.

Además de los agujeros visibles, esos puntos suelen ignorarse y son los que sostienen la infestación. Sebastián los enumera uno por uno mientras recorre la cocina y el patio: la puerta del lavadero que no cierra del todo, la rejilla de ventilación rota, el tramo de caño mal sellado junto al termotanque. Cada uno es una puerta de entrada que un ratón aprovecha sin que nadie lo note hasta que las heces aparecen dentro de un placard o detrás de la heladera.

Por qué los remedies caseros no alcanzan

Los remedies caseros que circulan en redes sociales no ofrecen resultados duraderos. Sebastián los desmenuza con paciencia. La menta y el vinagre no repelen de forma sostenida. Los dispositivos de ultrasonido no atraviesan paredes ni muebles, y los roedores pueden acostumbrarse al estímulo sonoro con el tiempo. Las trampas de resorte pueden capturar un ejemplar aislado, pero no controlan una infestación. Las trampas adhesivas, en tanto, generan sufrimiento innecesario sin resolver el foco. Ninguna de estas alternativas reemplaza localizar y cerrar los puntos de entrada.

Limpiar excretas sin levantar polvo contaminado

Cuando ya hay rastros, la limpieza requiere un procedimiento específico que la mayoría de los hogares ignora. Sebastián lo desgrana paso por paso. El primer paso es ventilar el ambiente durante al menos treinta minutos antes de ingresar. Luego hay que colocarse guantes y protección para vías respiratorias, humedecer los excrementos con un desinfectante apropiado, esperar que actúe y retirarlos con papel, sin contacto directo. Lo que no debe hacerse bajo ningún concepto es barrer en seco ni usar aspiradora: ambas acciones levantan polvo con partículas potencialmente infecciosas que se inhalan sin notarlo.

Los roedores pueden transmitir enfermedades a través de la orina, los excrementos y las mordeduras, e introducir parásitos como pulgas, garrapatas y ácaros. Si los rastros se repiten o se sospecha que el foco está en la red de alcantarillado, lo recomendable es recurrir a un servicio profesional de control de plagas. Sebastián repite esa frase como una muletilla: es la frontera entre un problema doméstico y un problema sanitario.

De vuelta en el living de Villa Devoto, mientras termina de sellar la última rejilla con malla metálica y masilla, Sebastián vuelve a mirar detrás del freezer. El olor ya empieza a perder fuerza porque la ventilación cumplió su tiempo. Antes de irse, deja una lista corta pegada en la heladera con su letra prolija: revisar burletes, mantener la vegetación cortada a un metro de la fachada, no dejar comida de mascotas durante la noche, y llamar a un profesional si aparecen excretas otra vez. Es, dice, la manera más honesta de evitar que la ratona vuelva a aparecer en el mismo rincón. Sus palabras se escuchan mientras el silencio de la casa, por primera vez en semanas, parece otra vez una casa y no una madriguera.

SG

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