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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Remediar quedó con seis medicamentos: los centros de salud del barrio se quedaron casi sin farmacia

Por Susana GrassiSociedad · · hace 1 h
Remediar quedó con seis medicamentos: los centros de salud del barrio se quedaron casi sin farmacia

Son las nueve de la mañana en el centro de salud del barrio y la puerta se abre y se cierra cada dos minutos. Entra Marta, de Floresta, con la receta de su hijo en la mano pidiendo un jarabe que la nena toma cada invierno. Entra Don Roberto, de Balvanera, que necesita los antihipertensivos que retira religiosamente cada treinta días. Entran, preguntan, escuchan la misma respuesta de la ventanilla: eso ya no está, eso tampoco, lo que tiene ahora el Remediar son apenas seis medicaciones y todas vinculadas al corazón. Esa escena, que se repite en dispensarios y salas de atención primaria de todo el país, resume el recorte que vació de góndolas al programa histórico que durante más de dos décadas abasteció al primer nivel de atención.

De los 128 medicamentos que el programa Remediar distribuía hasta hace poco, hoy apenas sobreviven seis, todos orientados a patologías cardiovasculares. El achique, que según fuentes oficiales se profundizó en los últimos tres años, deja afuera de la lista a productos de uso cotidiano en los barrios: antibióticos, antiinflamatorios, jarabes pediátricos, vitaminas y medicación para personas con diabetes, entre otros. Es decir, lo que cualquier madre, cualquier jubilado o cualquier adulto con una dolencia común iba a buscar al centro de salud de la esquina.

Qué pasó y qué dejó de estar

  • Antibióticos de uso frecuente en consultas de guardia y atención primaria.
  • Antiinflamatorios y analgésicos de consumo masivo.
  • Jarabes pediátricos para cuadros respiratorios y fiebre.
  • Vitaminas y suplementos indicados en controles de niños y adultos mayores.
  • Medicación para diabetes, incluyendo insulinas y antidiabéticos orales.
  • Solo continúan distribuyéndose seis fármacos vinculados a tratamientos cardiovasculares, como antihipertensivos y drogas para insuficiencia cardíaca.

El recorte pega de lleno en la gente que no tiene obra social ni prepaga y depende, para lo más básico, de la farmacia del centro de salud. Para esos pacientes, la diferencia no es abstracta: es la cola que vuelve a hacerse, la receta que ya no se puede retirar en el barrio y la derivación obligada hacia un hospital público provincial, donde la demanda histórica suele ser otra y los recursos no siempre sobran.

“Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento. Seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema.”Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba

Klein, que es uno de los funcionarios que puso el tema sobre la mesa, reconoció que los hospitales provinciales están operativos y cuentan con farmacia propia, pero advirtió que absorber todo lo que antes resolvían los centros de primer nivel representa un riesgo concreto para su funcionamiento. Córdoba ya pidió una reunión formal con autoridades sanitarias nacionales para discutir el alcance del recorte, después de que en los últimos encuentros del Consejo Federal de Salud la posición del gobierno nacional fuera que el programa debía concentrarse exclusivamente en patologías cardiovasculares.

Lo que dejó dicho ese cambio de prioridades, en la práctica, es que un centro de salud del barrio dejó de ser, para muchos vecinos, el lugar donde resolvían lo cotidiano. La escena de la mañana vuelve a repetirse en la puerta: Marta se va con la receta sin poder retirar el jarabe, Don Roberto al menos se lleva sus pastillas del corazón, y la fila sigue creciendo, con la misma incertidumbre de siempre y menos respuestas en la mano.

SG

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