Star Wars: Galactic Racer acelera hacia octubre con una apuesta roguelite en la galaxia de Lucas
El nuevo juego de carreras de la saga promete doce pilotos en línea, vehículos personalizables y un modo campaña con estructura de giras, a cargo de Fuse Games y Secret Mode.
Lo que se viene para los amantes de la velocidad interestelar tiene fecha concreta: el seis de octubre de dos mil veintiséis aterriza Star Wars: Galactic Racer, un videojuego de carreras que apuesta fuerte por la rejugabilidad y por meter a toda una camada de pilotos en la misma partida online. El anuncio llegó con varios detalles jugosos sobre su propuesta, que combina la estética inconfundible de la saga creada por George Lucas con mecánicas que ya se probaron en otros títulos del género, aunque adaptadas al universo de los speeders, los climas extremos y los planetas remotos.
La desarrolladora Fuse Games y la editora Secret Mode son las responsables de un proyecto que se apoya en el motor gráfico Unreal Engine cinco y que tiene al mando a Matt Webster, un nombre con trayectoria en el equipo de Lucasfilm Games. La banda sonora, otro punto sensible para cualquier fan de Star Wars, queda en manos de Gordy Haab, compositor que ya se hizo cargo de la música de varios juegos y cortos animados de la franquicia, así que la promesa es que las guitarras sinfónicas y los arreglos épicos no van a faltar.
Tres vehículos, doce pilotos y muchas decisiones
El juego se va a poder disfrutar en PlayStation cinco, en Windows y en Xbox Series X/S, siempre con la posibilidad de correr en soledad o de medirse contra hasta doce jugadores en simultáneo a través de internet. Los vehículos están divididos en tres categorías bien marcadas: el speeder terrestre, la moto speeder y el speeder rasante, cada uno con su propio comportamiento y su personalidad sobre la pista.
Pero la verdadera miga del asunto está en la personalización, que va mucho más allá de cambiar el color o el modelo. Cada piloto podrá ir eligiendo, entre carrera y carrera, hasta tres mejoras que modifican atributos como la velocidad máxima, la resistencia del vehículo o la potencia del arranque. Esa capa estratégica es la que le da al título su estructura roguelite, porque no alcanza con tener el speeder más rápido de la galaxia: también hay que saber qué sacrificar y qué potenciar en función de la próxima prueba.
- Speeder terrestre, moto speeder y speeder rasante como las tres clases de vehículo disponibles.
- Hasta doce pilotos en una misma carrera a través del modo multijugador online.
- Mejoras elegibles entre competencias que modifican velocidad, vitalidad y arranque.
- Habilidades del protagonista Shade entre las que se cuentan bravucón, ingeniero, incendiario y sangre fría.
- Giras por Jakku, Lantaana y Ando Prime antes de la final en Derven Acos.
Una campaña con aroma a saga y un arcade para distenderse
La campaña tiene una historia detrás que le da contexto a cada competencia. El piloto protagonista se llama Shade y su gran rival en la Liga Galáctica es Kestar Bool, un contrincante que promete dar pelea en cada una de las giras. El recorrido pasa por tres planetas muy distintos entre sí, con climas y circuitos que cambian el reglamento no escrito de cada carrera: Jakku, con sus desiertos y sus restos de batallas imperiales; Lantaana, con sus ambientes selváticos; y Ando Prime, con superficies más rocosas y traicioneras. El cierre llega en Derven Acos, donde aparece uno de los corredores más recordados del universo expandido, Sebulba, que ya había hecho de las suyas en las películas y que acá vuelve como obstáculo final a superar.
Para los que prefieran algo más liviano, el modo arcade ofrece la posibilidad de correr en escenarios puntuales como Tatooine, Sentinel uno y Crait, entre otros. Sin embargo, no todo el contenido se desbloquea de entrada: parte de esos circuitos recién quedan disponibles cuando se cumplen ciertos objetivos en las giras, como bajar determinados tiempos en pruebas contrarreloj o colgarse al menos una medalla de bronce en otras carreras. Es una forma inteligente de atar los dos modos y de obligar al jugador a meterse de lleno en la campaña antes de zambullirse en las partidas rápidas.
En lo personal, confieso que este anuncio me genera una expectativa enorme, porque las carreras de Star Wars tienen un lugar especial en la memoria afectiva de cualquiera que haya crecido viendo los pod racers de Anakin en El ataque de los clones. La idea de combinar la estructura roguelite, la personalización profunda y el peso argumental de la saga me parece un acierto: no se trata solamente de correr más rápido, sino de tomar decisiones que modifican la próxima curva, la próxima tormenta de arena, el próximo duelo mano a mano contra Sebulba. Si Fuse Games y Secret Mode logran que la sensación de velocidad esté a la altura del universo que están retratando, vamos a estar ante uno de esos títulos que sostienen la bandera de la franquicia en el terreno de los videojuegos. Por ahora, lo que hay es una promesa concreta, una fecha en el calendario y la certeza de que la galaxia de Lucas va a volver a rugir con motores a fondo.
