Supermercados franceses, al rojo vivo: cuando enfriar cuesta caro (y fue hackeo)
Un ataque a los controladores de refrigeración dejó 350 sucursales con la mercadería arruinada en Francia. La falla es vieja conocida, el descuido también, y la pregunta es por qué nadie había parcheado antes.
A ver, ¿ustedes se imaginan ir al súper, abrir la heladera y encontrarse la leche tibia y el queso descongelado? En Francia le pasó a más de uno. Pero no fue un corte de luz ni una ola de calor: fue un hackeo. Un grupo remoto, desde quién sabe dónde, entró en los cerebros digitales de las heladeras y cámaras de frío y subió la temperatura a casi 50 grados. Arruinaron mercadería, generaron cortocircuitos y hasta provocaron focos de incendio. Lo cuenta el periodista Iván Cinalli, de la sección Tecnología.
¿Por qué una heladera tiene una computadora adentro?
Porque las heladeras de supermercado, las grandes, las de las cadenas, dejaron hace rato de ser un electrodoméstico. Son, básicamente, una PC conectada a un compresor. Esa pequeña computadora, llamada controlador, mide la temperatura, maneja el compresor, programa los ciclos de deshielo y avisa si algo falla. Imagínenselo así: es como el termostato inteligente del aire acondicionado de su casa, pero en versión industrial y conectado a internet. En una cadena con 50 locales, todo eso se vigila desde una consola central. Cómodo. Pero también, como veremos, un desastre esperando.
¿Qué marca vendía esas PC y por qué estaban vulnerables?
La marca es Danfoss, una empresa danesa que fabrica controles para refrigeración industrial. Y acá viene lo clave: la propia Danfoss reconoció que muchos de los equipos hackeados corrían firmware antiguo, versiones de software que ya no se actualizaban ni recibían soporte técnico. Es como seguir usando Windows XP en 2024: el sistema anda, pero nadie lo parchea más. Para colmo, según la herramienta Shodan, que es como Google pero para dispositivos conectados, unas 4.500 interfaces de Danfoss estaban visibles desde internet al momento del ataque. O sea, la puerta estaba abierta y con el cartel prendido.
¿Cómo se entra sin invitación?
Acá el especialista Braian Arroyo, de la firma Xelere, aclara algo importante: ver una puerta no es tener la llave. Shodan te muestra dónde están esos equipos, pero para meter manos hace falta algo más: una vulnerabilidad conocida, una contraseña filtrada en algún lado o una configuración mal hecha. Y ojo, en algunos casos, las fallas son tan groseras que se puede entrar incluso sin saber la clave. Lo que el equipo Team82 de Claroty detectó en el modelo AK-SM 800A de Danfoss es exactamente de eso: bugs que permitían saltar la autenticación y ejecutar comandos a distancia. Danfoss publicó parches, pero las autoridades francesas todavía no confirman si fue por ahí por donde entraron.
¿Qué se puede hacer entonces, en criollo?
- Cambiar las contraseñas que vienen de fábrica: la del admin, la del técnico, todas. Es el equivalente a no dejar la llave debajo del felpudo.
- Actualizar el firmware apenas salga un parche. Si el proveedor dice que el equipo quedó sin soporte, hay que cambiarlo, no estirarlo.
- No exponer las interfaces de gestión a internet. Si igual hay que acceder remoto, se usa una VPN, que es como hacer un túnel privado entre la oficina y el equipo.
- Segmentar la red: que las heladeras estén en su propia red, aisladas del resto. Si caen las heladeras, no cae el sistema de cobro ni las cámaras de seguridad.
- Auditar periódicamente qué equipos de la cadena están visibles desde afuera con herramientas tipo Shodan. Si aparece algo que no debería estar, se corrige antes de que venga un problema.
Moraleja, en pocas palabras: la seguridad de una heladera de supermercado, que parece un detalle, sostiene buena parte de la cadena de alimentos. Si alguien te la descompone desde afuera, lo que se pudre es la facturación. Y lo más triste del caso francés no es el hackeo en sí, sino que se sabía desde hacía tiempo que esos equipos tenían la puerta floja. Veremos si las cadenas argentinas, que también usan controladores industriales parecidos, se acuerdan de esta historia antes de que haya que lamentar algo acá.
