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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Travis Knight vuelve a las raíces: por qué el stop motion es, para él, una declaración política contra la inteligencia artificial

El director de Kubo y las dos cuerdas mágicas presenta Wildwood, la película más ambiciosa del estudio Laika, y redefine la pulseada entre lo artesanal y lo automatizado: para él, fabricar cada cuadro a mano no es nostalgia, sino una forma de defender al artista como centro de la obra.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 35 d
Travis Knight vuelve a las raíces: por qué el stop motion es, para él, una declaración política contra la inteligencia artificial

Imaginate entrar a una sala oscura y encontrarte con cientos de muñecos articulados, listos para ser movidos milímetro a milímetro, uno por uno, durante dos años y pico, hasta que parezca que respiran. Esa es, más o menos, la sensación que transmite la cuenta regresiva hacia Wildwood, la nueva película del estudio Laika que se estrena el 23 de octubre y que su director, Travis Knight, no duda en describir como el proyecto más difícil de su historia. Son 140 minutos de stop motion filmados cuadro a cuadro, a mano, con la paciencia casi obsesiva que el género exige.

Knight, el director que pasó del Oscar al blockbuster y ahora vuelve al taller

A sus 52 años, Knight ya tiene un lugar propio en la animación contemporánea. Su debut como director, Kubo y las dos cuerdas mágicas, le valió una nominación al Oscar y lo consolidó como una de las voces más personales del stop motion en la era del CGI. Después se corrió hacia la acción real con Bumblebee y se metió de lleno en la maquinaria mainstream con He-Man y los Masters del Universo. Wildwood marca, entonces, un regreso a las raíces: la artesanía, el cuerpo del animador como herramienta central, la película como objeto construido.

“La IA es realmente contraria a todo lo que defendemos en Laika, porque en Laika, en el centro de todo lo que hacemos, está el artista. El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad. Contar historias, crear arte, consiste precisamente en imbuir de alma lo que hacés.”Travis Knight, director de Wildwood

La pulseada de fondo: qué se discute cuando se discute IA en animación

Knight reconoce sin rodeos que la inteligencia artificial es una tecnología asombrosa. Lo que no acepta es que pueda reemplazar el corazón del trabajo artístico. Y ahí está la discusión que atraviesa buena parte de la industria del entretenimiento en 2026: cuando una máquina puede generar imágenes en segundos, ¿qué sentido tiene invertir meses en mover una figura de arcilla para que parezca que parpadea?

  • El stop motion exhibe sus costuras: cada cuadro lleva la marca de una mano humana, con sus tiempos, sus errores y su pulso.
  • La animación por IA produce resultados sin ese rastro, y para el director eso define si algo puede considerarse arte o no.
  • En Laika, el artista no es un engranaje reemplazable: es el centro del proceso.
  • La discusión es, en el fondo, filosófica: qué valor le damos al tiempo invertido y a la huella humana en una imagen.

El tráiler que ya circula muestra una factura visual que parece pensada para reforzar esa postura: mundos construidos físicamente, texturas que se huelen a través de la pantalla, una consistencia material que la generación automática todavía no logra replicar con el mismo efecto. No es un capricho estético. Para Knight es, también, una manera de entender el oficio.

Y acá va mi opinión, que es tan discutible como cualquier otra: coincido con Knight en lo esencial, aunque no sea porque deteste la tecnología. Viví como espectador la diferencia entre ver una secuencia donde todo parece brotar de la nada y ver una donde se nota el peso del tiempo y de las decisiones tomadas por alguien. La animación hecha a mano no es solo una técnica: es una forma de decir que detrás de cada cuadro hay una persona que se tomó el trabajo de hacer el cuadro. Si la IA termina ocupando ese lugar, el cine de animación va a ganar velocidad, pero va a perder algo que, sospecho, todavía no sabemos bien cómo nombrar y que, por las dudas, preferimos no perder. Wildwood, al menos, vuelve a poner ese debate sobre la mesa con una película entera como argumento.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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