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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Tres puertas al catálogo de Filmin: Dreyer, Kubrick y Coppola como brújula para reencontrarse con clásicos del cine

Un juicio del siglo XV, el vértigo de la guerra fría y la saga de una familia italoamericana funcionan como punto de partida para recorrer una selección que también pasa por Buster Keaton, Fritz Lang e Ida Lupino.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 21 d
Tres puertas al catálogo de Filmin: Dreyer, Kubrick y Coppola como brújula para reencontrarse con clásicos del cine

Me gusta entrar a una plataforma de streaming como quien se acomoda en una butaca de cine viejo: con la expectativa de que la pantalla me muestre algo que ya conozco y, al mismo tiempo, me sorprenda. Esa sensación me dejó el catálogo de Filmin, que propone un viaje por décadas y géneros con títulos que siguen interpelando. Tres películas funcionan como mojones de ese recorrido: La pasión de Juana de Arco, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y El padrino, tres obras de directores que ya habían desafiado el lenguaje de su tiempo y que, vistas hoy, todavía interrogan al espectador.

Un rostro como juicio en primer plano

La pasión de Juana de Arco, de 1928, es de esas películas que se ven con la mandíbula apretada. Carl Theodor Dreyer eligió contar el proceso contra Juana a través de los rostros de sus intérpretes, sin el alivio de grandes decorados ni de movimientos de cámara espectaculares. Maria Falconetti carga con una actuación que sigue siendo citada como referencia, acompañada por Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y un joven Antonin Artaud. La propuesta combina el relato biográfico con el cine de juicios y deja una pregunta incómoda sobre cómo se ejerce el poder en nombre de la fe.

El absurdo como defensa ante la catástrofe

Treinta y seis años después, Stanley Kubrick cambió de herramienta pero no de incomodidad. ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de 1964, es una sátira sobre el pánico nuclear que sigue vigente cada vez que se tensa la geopolítica. La dirección orquesta a Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn en una comedia donde el humor no disimula el miedo, lo amplifica. Es de esas películas que divierten y, al mismo tiempo, dejan una sensación de vértigo.

Una familia, una nación, una herida abierta

El padrino, de Francis Ford Coppola, completa la tríada con otra clase de peso. La saga que protagonizan Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton se sostiene en una puesta en escena que trabaja los contrastes de luz y una representación estilizada de la violencia. Hay en el film una reflexión sobre el sueño americano que no necesita grandes discursos: se lee en las cenas familiares, en los silencios y en las decisiones que se toman cuando la moral queda en offside.

Otros nombres para seguir explorando

El catálogo no termina ahí. Buster Keaton aparece con una comedia que suma elementos fantásticos, Fritz Lang con una propuesta de ciencia ficción atravesada por el expresionismo alemán, e Ida Lupino con una película de 71 minutos que concentra la tensión dentro de un auto y demuestra que el suspenso no necesita grandes escenarios.

  • Dreyer, Kubrick y Coppola encabezan un recorrido que combina dramas, sátiras, comedias y ciencia ficción.
  • La pasión de Juana de Arco, de 1928, pone el acento en el rostro de Maria Falconetti como herramienta narrativa.
  • ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de 1964, usa el humor para hablar del miedo nuclear.
  • El padrino de Coppola reflexiona sobre el sueño americano a partir de una familia italoamericana.
  • El catálogo suma a Buster Keaton, Fritz Lang e Ida Lupino como otros puntos de entrada posibles.

Si me obligan a elegir una para volver a ver esta misma noche, me quedo con ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú. La vi por primera vez en una tele chica, en una madrugada de sábado, y me reí mientras me angustiaba. Pocas películas conseguem esa mezcla con tanta elegancia. Pero la gracia de Filmin es que invita a desobedecerse a uno mismo: entrar por Dreyer, quedarse con Coppola y terminar descubriendo a Lupino. Eso, para mí, es el mejor uso de un catálogo: no para decidir qué ver, sino para dejarse llevar por lo que uno no esperaba volver a encontrar.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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