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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una década del colegio que Shakira levantó en el corazón de La María

La artista puso más de 3,68 millones de dólares para levantar la Institución Educativa Lomas del Peyé, en Cartagena, que este año cumplió diez años y ya recibe a unos mil chicos por año.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 20 d
Una década del colegio que Shakira levantó en el corazón de La María

Lo primero que uno imagina al llegar al barrio La María, en Cartagena, es ese runrún de mochilas, guardapolvos blancos y madres cruzando la calle con la merienda. Esa postal diaria se sostiene, desde hace diez años, gracias a una mole educativa que la Fundación Pies Descalzos de Shakira ayudó a levantar piedra por piedra: la Institución Educativa Lomas del Peyé, inaugurada en febrero de 2014 y pensada como un verdadero polo comunitario para la zona.

Una inversión que se siente en el barrio

El dato económico sorprende y, a la vez, ordena la conversación: la artista colombiana aportó 3,68 millones de dólares para una obra que en total costó ocho millones, o sea, financió cerca del 46 por ciento del presupuesto. El resto se completó con fondos públicos y privados, en una sociedad que dejó, además, entre 350 y 400 puestos de trabajo directos durante la etapa de construcción, de los cuales el 60 por ciento quedó en manos de vecinos de barrios cercanos.

Yo había leído sobre la Fundación Pies Descalzos en otras oportunidades, siempre asociada a la primera infancia en el norte de Colombia, pero esta sede tiene un perfil distinto: no apunta solo a los más chicos, sino que recorre todo el camino escolar. En 7780 metros cuadrados se reparten 55 espacios pensados para que allí entren a estudiar alrededor de 1700 alumnos de primera infancia, primaria y secundaria, y según la información oficial que maneja la organización, más de mil niños y niñas ya pasan por sus aulas cada año.

  • Aulas especializadas para los distintos niveles educativos.
  • Un comedor y una biblioteca, dos servicios clave para sostener la matrícula.
  • Instalaciones deportivas que funcionan también como punto de encuentro.
  • Un centro de uso comunitario abierto a las familias del barrio.

Diez años después, la promesa de seguir

En 2024, cuando se cumplieron diez años del corte de cintas, la fundación no esquivó el balance y volvió a poner sobre la mesa su objetivo central: ampliar el acceso a la educación y mejorar las condiciones de aprendizaje de los chicos de la zona. La propia artista suele repetir, cada vez que puede, que la educación es el atajo más corto para cambiarle la vida a una comunidad, y esta escuela parece ser la traducción literal de esa frase.

Lo que más me gusta de esta historia es que no termina en el aula: el edificio se pensó desde el primer plano para que las familias del barrio también lo habitaran, con espacios compartidos, actividades extracurriculares y un comedor que muchas veces se vuelve comedor de los abuelos. No conozco personalmente el lugar, pero al leerlo uno se queda con la sensación de que ahí adentro la palabra escuela estalla y se vuelve algo más grande. Y cuando lo grande arranca en un terreno baldío de Cartagena y se sostiene una década entera, me parece que vale la pena contarlo con tiempo, con detalles y con la memoria de quienes caminan cada mañana hasta su puerta.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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