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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una evacuación por el Nahuel Huapi expuso la fragilidad del sendero a los Arrayanes

Un turista con un traumatismo en el tobillo debió ser retirado por agua desde el kilómetro 10 del circuito en la península de Quetrihué. Prefectura, Parques Nacionales y grupos de rescate locales trabajaron cerca de una hora y media para completar el operativo.

Por Milagros CorreaAmbiente y ríos · · hace 3 d
Una evacuación por el Nahuel Huapi expuso la fragilidad del sendero a los Arrayanes

La altura del lago Nahuel Huapi, en su espejo que bordea la península de Quetrihué, volvió a ser escenario de un operativo de emergencia que dejó al descubierto las dificultades estructurales de uno de los recorridos más convocantes del Parque Nacional Nahuel Heapi. Un visitante que el sábado por la tarde transitaba el sendero al Bosque de los Arrayanes sufrió un traumatismo en el tobillo derecho cuando se encontraba aproximadamente en el kilómetro 10 del circuito, una distancia que torna inviable cualquier retorno por sus propios medios y obliga a desplegar un dispositivo de rescate de cierta envergadura.

El alerta ingresó cerca de las 15.30 y, por las características del terreno y la lejanía respecto del acceso terrestre, los equipos de emergencia resolvieron que la salida más eficiente sería por agua. Hasta el punto donde quedó varado el excursionista se movilizaron efectivos de Prefectura Naval Argentina, personal de Parques Nacionales, integrantes del Grupo de Rescate local y agentes de la Dirección de Fauna, que en conjunto asistieron al paciente, lo estabilizaron y prepararon el trasladado en embarcación hasta el puerto de Bahía Mansa, desde donde fue derivado al hospital de Villa La Angostura para los estudios correspondientes. El procedimiento concluyó cerca de las 17, sin que se registraran complicaciones adicionales.

Un recorrido que no admite improvisaciones

El sendero que conduce al Bosque de los Arrayanes recorre la península de Quetrihué desde el sector de Bahía Mansa e istmo hasta el área del bosque y suma aproximadamente 12 kilómetros de extensión. El trayecto presenta raíces, piedras y desniveles que exigen precaución sostenida, y la propia intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi recomienda utilizar calzado adecuado, evaluar la condición física antes de partir y planificar los tiempos de marcha en función de las horas de luz disponibles. Se trata, en definitiva, de un circuito que combina belleza paisajística con exigencias técnicas que muchos visitantes tienden a subestimar.

El Registro de Trekking, una herramienta clave

Para ingresar al recorrido es obligatorio completar el Registro de Trekking, un sistema que permite a los equipos de rescate ubicar a los excursionistas en caso de emergencia y coordinar la asistencia con mayor rapidez. Desde la intendencia del parque advirtieron que en los últimos días se multiplicaron las intervenciones vinculadas a visitantes que no dimensionaron las exigencias del circuito, lo que refuerza la preocupación por la falta de preparación con la que una parte importante de los turistas se interna en la montaña.

  • Calzado cerrado con suela firme y agarre adecuado para terreno irregular.
  • Reserva de agua suficiente para varias horas de marcha y alimentos energéticos.
  • Ropa por capas, ya que el clima puede cambiar con rapidez en la zona del lago.
  • Equipo de primeros auxilios básico y linterna con baterías de respaldo.
  • Registro de trekking obligatorio en la intendencia del parque antes de partir.
  • Plan de marcha con horarios calculados según las horas de luz disponibles.
  • Aviso a alguien de confianza sobre el recorrido previsto y la hora estimada de regreso.

Lo que todavía falta sobre la mesa

El episodio del sábado no fue un hecho aislado ni una excepción caprichosa del destino. Cada temporada, la concurrencia masiva al Bosque de los Arrayanes pone en evidencia la misma cadena de carencias: senderos que requieren un mantenimiento más riguroso, señalización insuficiente en los tramos de mayor riesgo y, sobre todo, una campaña de concientización que no termina deinstalar la idea de que se trata de un paseo familiar cuando, en rigor, es una caminata de montaña. La intendencia del parque difundió recomendaciones, pero hasta ahora no se conocieron decisiones firmes en materia de infraestructura, refuerzo de personal en los puntos de acceso ni sanciones efectivas para quienes ingresan sin el registro correspondiente. Mientras esa agenda siga pendiente, el Nahuel Huapi continuará pagando con operativos de rescate lo que debería resolverse con prevención, y los turistas seguirán aprendiendo a la fuerza que la montaña no admite improvisaciones. Cada vez que el agua se lleva a un herido hasta Bahía Mansa, queda flotando la misma pregunta de fondo: cuántas evacuaciones más harán falta para que la gestión del parque deje de mirar hacia otro lado y encare, de una vez, la actualización seria de un circuito que recibe año tras año a miles de visitantes y que, sin embargo, sigue tratándose con la lógica de un sendero menor.

MC
Milagros CorreaAmbiente y ríos

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