Varicela en las aulas neuquinas: cuando el sarpullido llega al pupitre y deja a las familias en alerta
El Ministerio de Salud de Neuquén confirmó diecisiete casos en dos escuelas técnicas de la capital. Qué síntomas tener en cuenta, por qué revisar el carnet de vacunación y cómo cuidarse sin entrar en pánico, en una guía para padres y vecinos que recibieron la noticia de boca de los propios chicos.
Son las siete y pico de la mañana y la vereda de la EPET 17 todavía tiene esa quietud que solo se interrumpe cuando un profesor abre la puerta y los primeros alumnos cruzan el umbral con las mochilas colgando de un solo hombro. Esta semana, sin embargo, la rutina arrancó con un murmullo distinto al de siempre, el de los padres que se cruzan en la puerta y se preguntan en voz baja si conviene mandar a su hijo a clase o si es mejor esperar unos días, porque en los pasillos de la EPET 17 y de la hermana EPET 20 se confirmaron diecisiete casos de varicela y la noticia corrió rápido entre los grupos de WhatsApp familiares. Yo lo supe por Marta, vecina del barrio Belgrano, que me cruzó en el kiosco y me dijo, mientras sostenía el bidón de aceite con una mano y el celular con la otra, "mirá, el nene me dijo que un compañero tenía la cara llena de ronchas y la maestra lo mandó a la casa; yo hoy no lo mando hasta hablar con la pediatra, porque con esto no se juega".
Lo que confirmó la cartera sanitaria
El Ministerio de Salud de Neuquén difundió el parte que las familias estaban esperando: ocho casos corresponden a la EPET 17 y nueve a la EPET 20, todos en alumnos que se encontraban en buen estado general, aislados en sus domicilios y bajo tratamiento sintomático. En los dos establecimientos se realizaron seguimientos, se dieron recomendaciones a las familias y se evaluó a los contactos considerados estrechos, según lo que detallaron las autoridades sanitarias y que yo misma pude chequear esta mañana cuando llamé a la delegación regional.
Una enfermedad vieja, conocida, pero que sigue sorprendiendo
La varicela es una infección provocada por el virus varicela-zóster y suele empezar antes de lo que uno imagina, porque puede presentar fiebre, dolor de cabeza, cansancio, malestar general o disminución del apetito antes de que aparezca el sarpullido que todos asociamos con la enfermedad. Después aparecen manchas rojizas que evolucionan hacia ampollas con líquido, generan una picazón a veces desesperante y terminan formando costras, en un ciclo que se repite durante varios días y que en los chicos suele ser más leve, pero que en adolescentes, adultos, embarazadas o personas con defensas bajas puede complicarse y por eso merece atención profesional.
- Se transmite por las gotitas que una persona expulsa al toser o estornudar, y también por contacto directo con el líquido de las ampollas.
- El contagio puede comenzar uno o dos días antes de que se vean lesiones en la piel y se extiende hasta que todas las ampollas se convierten en costras.
- Tras la exposición, los síntomas pueden demorar entre diez y veintiún días en aparecer, por lo que la vigilancia debe sostenerse en el tiempo.
- La medida principal de prevención es completar el calendario de vacunación, que contempla dos dosis gratuitas y obligatorias durante la infancia.
