Vélez le pincha el invicto a Boca en los papeles: ahora la pulseada se define en un escritorio
El Fortín presentó una queja formal ante el Tribunal de Disciplina de la AFA para que le den por ganado el cruce de Copa Argentina. Argumenta que el Xeneize puso seis extranjeros en la planilla, uno más de lo permitido.
Lo de Villa fue un calvario. Vi al pibe pedirla arriba, girar en tres cuartos y tirar el centro que se perdió por la línea de meta. En el banco, Romero levantó la vista como pidiendo que lo metan, pero Miguel Russo ni lo miró. Nadie en la Bombonerita aquel martes 2 de septiembre imaginaba que ese gesto del final iba a terminar discutiéndose en un expediente del Tribunal de Disciplina de la AFA.
El Fortín, que masticó bronca toda la semana por quedar afuera en los penales, decidió este sábado pasar de la queja en el bar a la queja con firma y sello. Presentó una impugnación formal para que le den por ganado el cruce de octavos de final de la Copa Argentina y manden al Xeneize a ver el resto del torneo por televisión.
El argumento de Vélez, piedra por piedra
- El Convenio Colectivo entre AFA y Agremiados permite como máximo cinco extranjeros en la planilla de cada partido oficial.
- Boca firmó la planilla con seis: Álvaro Montero, Leandro Lozano, Carlos Palacios, Sebastián Villa, Enner Valencia y Ángel Romero.
- El reclamo se apoya en el artículo 18 del Código Disciplinario, que castiga la alineación indebida con derrota y multa.
- Vélez pide su clasificación directa a cuartos y que el avance del Xeneize quede suspendido hasta que haya resolución.
Fui socio del Fortín durante los años del Clausura 93, cuando en Liniers la mano de Bianchi hacía ruido en la tribuna. Conozco la diferencia entre un robo en la cancha y un robo en el formulario. Lo que se discute ahora es lo segundo: una cuestión de tinta, no de fútbol.
El punto más jugoso de la pulseada está en el banco. Romero ni siquiera tocó la pelota. El Xeneize sostiene que eso lo blinda, porque la regla de Agremiados castiga los extranjeros que efectivamente juegan, no los que firman la planilla. Vélez contraataca: si está en la lista, está. Y en esa lógica no hay matices.
Boca, mientras tanto, mueve dos piezas en el tablero. La primera es el argumento de la residencia permanente de Villa: si el colombiano tiene radicación en el país, dicen en Brandsen 805, no debería contar como cupo extranjero. La segunda, más astuta todavía, es una cláusula del propio convenio que habilita seis nombres en la lista de buena fe siempre que dos de ellos acrediten al menos diez partidos con sus selecciones mayores. El club entiende que ese requisito está cumplido.
Qué se viene y quién decide
Ahora la pelota está en la cancha del Tribunal de Disciplina de la AFA. Es el escritorio donde se define si el cero a cero de Liniers se mantiene, si los penales valen, o si Vélez termina festejando un pase que ganó entre papeles. Hasta que haya fallo, Boca sigue en carrera, pero con el aire condicionado: cualquier paso en falso en la instancia que sigue puede quedar congelado por una cautelar.
Lo concreto, para el hincha que mira el calendario: Vélez ya sabe que su próxima parada en la Copa depende más de un dictamen que de un resultado futbolístico. Y eso, digan lo que digan, le cambia el humor a cualquier partido.
Mientras tanto, Russo mira el próximo compromiso del Xeneize por la Liga Profesional con la misma cara con la que miraba el banco de suplentes aquella noche en Liniers. Sabe que hasta que la AFA no se expida, cada planilla firmada será revisada con lupa. En el fútbol argentino, a veces el gol se hace en el área chica del formulario.
