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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Boca y el mes de la verdad: cuatro llaves en juego y un calendario que no perdona

Tras dejar afuera a Racing en la Copa Argentina, el equipo de Arruabarrena se mete en unas semifinales accesibles y se planta con chances en todos los frentes. Ocho partidos en treinta días, una serie con Vasco da Gama en el medio y la tabla anual como red de seguridad.

Por Martín PasottiDeportes · · hace 17 d
Boca y el mes de la verdad: cuatro llaves en juego y un calendario que no perdona

Iban dos pelotas al área, tres rebotes en el área y un cabezazo que se fue besando el palo. Boca ya había empatado el clásico y, con esa dosis de aire, se plantó en la Bombonera como si la remontada ante Racing le hubiera cambiado la cara. No es poesía: es la postal que dejó el equipo de Arruabarrena después del cruce de Copa Argentina.

Ahora se viene Banfield, el Taladro, en una semifinal que en el papel pinta accesible y que, según lo que se baraja en el propio entorno boquense, podría jugarse el martes 6 de octubre en cancha neutral. Pero el cruce copero es apenas una de las cuatro puertas que el Xeneize tiene abiertas para llegar a la Libertadores 2027.

Las cuatro vías que tiene el Xeneize

  • Copa Argentina: semifinal ante Banfield y, si pasa, final contra el ganador de Atlético Tucumán, Estudiantes o Platense. El campeón entra directo a la fase de grupos de la Libertadores.
  • Torneo Clausura: debe asegurar el pasaje a octavos en la Zona A y, desde ahí, ganar mata-mata hasta el título. Cada punto, además, suma para la tabla anual.
  • Copa Sudamericana: semifinal ya confirmada contra Vasco da Gama, con la ida el 13 de octubre en la Bombonera y la vuelta el 20 en Brasil. El que salga airoso va a la final ante Atlético Mineiro o Montevideo City Torque.
  • Tabla anual: Boca está tercero en el acumulado del Apertura y el Clausura. Quedar entre los tres primeros le asegura la Libertadores sin necesidad de levantar un trofeo.

Mirándolo desde la tribuna, lo de la tabla anual es la gran tranquilidad. Tercero hoy, con margen para defender esa ubicación partido a partido, significa que al equipo no le alcanza con rezar: le alcanza con sumar. Y en un calendario tan apretado, esa red de seguridad vale oro.

El problema, claro, es la agenda. Ocho encuentros en treinta días es, literal, un partido cada tres días y medio. El cuerpo técnico deberá dosificar cargas, rotar piezas y decidir qué competencia privilegia, porque jugar todo a la vez, en este fixture, es una quimera. La pregunta queda flotando, como centro atrás que sale rechazado: ¿a qué apuntar primero? ¿La Copa, el Clausura, la Sudamericana? ¿O dejar que la tabla anual haga el trabajo silencioso mientras el equipo va pasando de fase?

Por lo pronto, lo concreto: el próximo compromiso de Boca será el cruce con Banfield por la Copa Argentina, con fecha estimativa para el 6 de octubre. Después, a preparar la serie contra Vasco da Gama y, en paralelo, a seguir sumando en el Clausura para no perder de vista ese tercer puesto que, hoy, es el salvavidas mejor atado del Xeneize.

MP

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