Digger, el magnate petrolero de Tom Cruise que quiere salvar al mundo después de arruinarlo
La nueva película de Alejandro González Iñárritu lleva al actor a un registro opuesto al de Ethan Hunt y lo enfrenta a un desastre ambiental en Groenlandia, con un arranque tibio en la taquilla global.
Imaginate entrar a una sala con la butaca todavía tibia y que en la pantalla aparezca un magnate petrolero, de traje impecable y sonrisa aceitada, ordenando detener un desastre que él mismo provocó. Esa es exactamente la puerta de entrada de Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu que tuvo su lanzamiento internacional el 30 de septiembre de 2026 y llegó a las salas norteamericanas el 2 de octubre, también en funciones IMAX.
La historia arranca con una operación de explotación en Groenlandia que provoca el desprendimiento de una masa de hielo gigantesca, la cual avanza amenaza hacia el norte de Europa. Frente a esa emergencia, el protagonista, Digger Rockwell, descrito en la sinopsis oficial como el hombre más poderoso del mundo, intenta encabezar el rescate mientras pelea, claro, por cuidar su imagen pública.
Un registro distinto para Cruise
Lo primero que llama la atención es ver a Tom Cruise metido en la piel de un empresario caricaturesco, muy lejos de las misiones imposibles de la franquicia que lo llevó por todo el mundo o de la testosterona aérea de Top Gun. El registro es deliberadamente excesivo y el humor del filme se apoya en el absurdo para discutir temas pesados: la explotación de recursos naturales, la responsabilidad de quienes toman grandes decisiones y la distancia entre el poder real y la imagen que se construye. Para eso, Iñárritu vuelve a apoyarse en el absurdo y en situaciones exageradas, una herramienta que ya había explorado en Birdman.
Un elenco con peso propio
- Riz Ahmed como el doctor Nirav Ganesh, especialista en seguridad ambiental.
- John Goodman en el papel del presidente estadounidense Compton.
- Sandra Hüller, la actriz alemana de La zona de interés, en otro rol clave del elenco.
- Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons completan parte del reparto.
Cruce de pergaminos. El guion lleva las firmas de Iñárritu junto a Alexander Dinelaris y Nicolás Giacobone, con quienes ya escribió Birdman, más la colaboración de la escritora y dramaturga mexicana Sabina Berman. La fotografía estuvo a cargo de Emmanuel Lubezki, otro habitual de la casa, y la producción lleva la marca del propio Cruise, que figura como productor junto a Iñárritu y Mary Parent. Un detalle técnico: la película fue rodada íntegramente en VistaVision, un formato de gran formato que le da a las imágenes una textura particular.
Un arranque tibio en la taquilla
En lo estrictamente comercial, Digger debutó con alrededor de ocho millones de dólares en Estados Unidos y Canadá y unos 12 millones adicionales en 73 mercados internacionales, lo que suma aproximadamente 20 millones de dólares en su primer fin de semana global. Teniendo en cuenta que la inversión se ubica entre 160 y 180 millones de dólares, sin contar promoción, el estreno queda lejos de las marcas que Cruise suele conseguir. Habrá que mirar cómo se comporta en las semanas siguientes y en su recorrido por el resto del calendario.
“Siento que vamos a crear algo que conecte con la gente durante mucho tiempo.”Tom Cruise, en entrevista con Kevin McCarthy el día del estreno
Esa frase resume la intención artística del proyecto: construir una película que dialogue con el público más allá del ruido del primer fin de semana. Y, mirando el conjunto, lo más valioso de Digger es justamente eso, la voluntad de correr el riesgo. A mí, que vengo siguiendo la carrera de Cruise desde hace décadas, me resulta estimulante verlo en un registro tan opuesto al del agente Ethan Hunt, aceptar el ridículo del personaje y dejarse llevar por el pulso de Iñárritu. Puede gustar más o menos, pero a esta altura del partido uno celebra que un astro de su talla siga apostando por papeles incómodos en vez de repetirse hasta el cansancio.
