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El Camino Real al Alto Perú revive a 84 kilómetros de la city: gastronomía de campo, viñedos y la huella de las guerras civiles

Un tramo pavimentado de dieciséis kilómetros, conocido históricamente como Camino Real, enlaza la ruta 7 con Villa Ruiz atravesando Carlos Keen, con propuestas de asado, pastas caseras, granjas, catas de vino y hasta tirolesas, en un recorrido que conserva estancias del siglo XVIII y comedores con recetas centenarias.

Por Milagros CorreaAmbiente y ríos · · hace 42 d
El Camino Real al Alto Perú revive a 84 kilómetros de la city: gastronomía de campo, viñedos y la huella de las guerras civiles

A 84 kilómetros del centro porteño, en el corazón del partido de Luján, un trazado pavimentado de dieciséis kilómetros recupera la memoria del viejo Camino Real al Alto Perú y la pone al servicio de una jornada completa de gastronomía criolla, actividades rurales y contactos con la historia. Se trata del Camino Secundario Provincial 064-05, que sale del kilómetro 72 de la ruta 7 y llega hasta Villa Ruiz tras pasar por Carlos Keen, con paradas que van desde lodges con spa hasta granjas educativas, viñedos con catas y comedores de recetas que, en algunos casos, superan el siglo de antigüedad.

Una arteria con cuatrocientos años de historia

La traza data de mediados del siglo XVII, cuando las carretas la recorrían entre postas de descanso y aprovisionamiento en su largo periplo hacia el Alto Perú. Esas paradas, con el correr del tiempo, se transformaron en restaurantes de campo, granjas con contacto de animales, cabañas, campings, puestos de productos regionales y espacios de aventura con tirolesas, y conviven hoy con el pulso cotidiano de los pueblos del oeste bonaerense. La propuesta, articulada en establecimientos familiares, se extiende desde media mañana hasta la merienda y admite pernocte en algunos casos.

  • Un lodge con spa y actividades de aventura en el primer tramo del recorrido, con menú de mediodía que incluye fiambres, empanadas, pastas, asado y postre, y talleres de amasado de pan.
  • Parrillas, casas de campo y comedores de cocina criolla en las cercanías de Carlos Keen, donde funcionan comedores con recetas familiares que superan los cien años y un restaurante enclavado en un bosque, reconocido por su picada, sus empanadas y las carnes a las brasas.
  • Un viñedo con catas de malbec, pinot, tannat, cabernet sauvignon y marcelan, con recorrido entre cepas y menú con maridaje entre Carlos Keen y Villa Ruiz.
  • Una casona de 1897 reconvertida en hotel de campo, acompañada por comedores especializados en lechón a la estaca, bondiola con salsa de cerveza negra y pastas caseras, en el tramo final del camino.
  • Restaurante con parque y menú libre que suma búsqueda del tesoro, vóley, fútbol, juegos de mesa y taller de pan como complemento para pasar el día entero.

La huella de las guerras civiles

El recorrido tampoco se agota en la oferta gastronómica. En las afueras del pueblo de Azcuénaga se conservan partes de una estancia construida en 1755, escenario donde en 1834 se firmó un documento político relevante del período rosista, y por el que pasaron figuras centrales de las guerras civiles argentinas. La densidad histórica del Camino Real coexiste, así, con un presente que apuesta fuerte al turismo rural: una ecuación que el partido de Luján busca consolidar en un contexto donde el campo bonaerense necesita aggiornarse para resistir la presión inmobiliaria y la crisis del consumo.

“Para llegar en auto desde Buenos Aires hay que tomar el Acceso Oeste hasta Luján y luego la ruta 7; en el kilómetro 72, doblar a la derecha. Carlos Keen queda a doce kilómetros de ese desvío y, desde allí, otros cuatro separan al viajero de Villa Ruiz, el extremo del recorrido.”Guía de acceso al Camino Real

Queda pendiente, no obstante, un trabajo de articulación que el material consultado no detalla: señales de tránsito que sostengan el circuito durante todo el año, conectividad para los establecimientos más alejados y una política común entre los municipios de la zona para evitar que la presión urbana termine fagocitando otra traza histórica del oeste bonaerense. Mientras eso llega, el Camino Real ofrece, a poco más de una hora de la capital, una postal de la Argentina profunda que todavía se sirve en platos de barro y se cuenta al ritmo de las carretas.

MC
Milagros CorreaAmbiente y ríos

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