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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fito Páez volvió al piano en Otro día perdido y se animó a soñar con la dirección orquestal

El rosarino repasó su presente musical, habló de su interés por aprender a dirigir una orquesta y revivió junto a Mario Pergolini sus recuerdos de las giras compartidas con Charly García. Hubo canciones, risas y una reflexión sobre la memoria de las canciones.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 23 d
Fito Páez volvió al piano en Otro día perdido y se animó a soñar con la dirección orquestal

El piano es el centro de gravedad de cualquier conversación con Fito Páez, y anoche en Otro día perdido volvió a quedar demostrado. Apenas se sentó frente al teclado, la pantalla se pobló de esa intimidad algo solemne que tienen las presentaciones a solas, con la sala en penumbra y la voz del rosarino abriéndose paso entre las teclas. Después llegaría el reportaje, las confesiones, el humor y el viaje al pasado, pero todo arrancó con esa imagen que a mí, como espectadora, siempre me eriza la piel: un piano iluminado y un Fito que no necesita mucho más para habitar una escena.

Un Fito que piensa en orquestas, no solo en pianos

Lo más revelador de la noche no fueron las canciones en sí, sino una idea que el músico dejó caer como al pasar y que, cuando uno la mastica un rato, termina siendo enorme. Fito quiere aprender a dirigir una orquesta. Lo dijo con la naturalidad de quien comenta que le gustaría probar un restaurante nuevo, pero la declaración no es menor para alguien que lleva décadas habitando el rock, el pop y el cancionero argentino desde el lado del compositor y del intérprete.

“Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona.”Fito Páez

La frase, pronunciada con esa cadencia tan suya, deja entrever a un artista que, aun con la trayectoria que carga encima, se sigue pensando como un aprendiz. Quien ya probó las mieles del Grammy Latino, que agotó estadios con El amor después del amor y que se codeó con los más grandes del rock nacional, ahora fantasea con pararse delante de una fila de violines y cellos y marcar los tiempos con la batuta. Es, si se quiere, un gesto de enorme humildad combinado con una curiosidad intacta.

El fantasma de Charly García y una gira que dejó huella

Como no podía ser de otra manera cuando a Fito le dan micrófono, el nombre de Charly García apareció temprano en la charla. Pergolini le preguntó por qué, en una de las giras que compartieron, Charly tocaba de espaldas al público. La primera respuesta de Fito fue tan elocuente como pícar: "Hay que preguntarle a Charly". Pero después, ya en serio, se animó a ensayar una teoría propia.

Para Páez, aquella decisión escénica respondía a una idea visual muy concreta: que el público viera una melena en movimiento. Más allá de la imagen casi cinematográfica, lo que el rosarino rescató fue la multiplicidad de roles que Charly asumía en el escenario. No era solo compositor ni intérprete: era director de cuanto ocurría arriba, y esa condición de demiurgo de lo escénico lo marcó para siempre. "Me sirvió porque aprendí un montón", resumió Fito, y otra vez esa sencillez para hablar de cosas enormes.

Las canciones, la memoria y el cierre a pedido

A mí, que sigo a Fito desde los tiempos de Ciudad de pobres corazones y que cada tanto vuelvo a poner El amor después del amor como quien reza una plegaria, esta visita me dejó una imagen muy concreta: la de un músico de décadas que todavía se imagina aprendiendo cosas nuevas. Lo de la orquesta puede sonar a capricho o a sueño de grandeza, pero leído desde la lógica de su carrera parece más bien una consecuencia lógica. Después de tocar junto a Charly, después de habitar el escenario como compositor y como cantante, después de orquestar discos enteros, lo que le queda es animarse a la batuta. Y si alguien tiene el oído y la sensibilidad para encabezar una formación orquestal en este país, es justamente alguien que creció mimando cada nota. Mientras tanto, anoche nos regaló un rato de piano, de risa cómplice y de canciones que, en vivo, suenan todavía más grandes que en cualquier disco.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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