La previa y la salida del Movistar Arena se resuelven entre Corrientes y Humboldt: guía de la oferta gastronómica que rodea al estadio
Hamburguesas desde $11.300, pizzas para compartir, sándwiches al paso, pescados del día y carnes para una mesa más tranquila: la zona de Villa Crespo se reorganiza para absorber a quienes van o vuelven de un recital, con locales que extienden su horario en las noches de show.
La zona que rodea al Movistar Arena volvió a convertirse en un escenario paralelo al de los recitales, porque la decisión más inmediata después de un show suele tomarse a la salida, cuando el cuerpo pide algo concreto y el bolsillo pide un número razonable. En el triángulo que forman la avenida Corrientes, la calle Humboldt y las arterias internas de Villa Crespo, la oferta gastronómica se multiplica con formatos que van desde el pedido al paso hasta la mesa larga para compartir, y los precios arrancan en valores que todavía se pueden considerar accesibles dentro del escenario porteño.
Para quienes priorizan velocidad y precio, la parada puede resolverse en pocos minutos. Mr Tasty, en Corrientes 6042, ofrece una hamburguesa clásica con papas a $11.300 y un balde de hamburguesas con papas para cuatro personas a $22.900, una opción que sirve tanto para dividir entre amigos como para resolver una cena rápida en la vereda. A unos 800 metros del estadio, Austin’s, en Darwin 1111, tiene la Smoke Special simple a $16.500 y la doble a $21.400, con papas que se piden aparte por $3.500, lo que termina configurando un combo completo por debajo de los $25.000.
Para sentarse y compartir: bodegones, pizzerías y mesas con porciones abundantes
La oferta cambia de carácter cuando la idea es sentarse, pedir de la mesa del medio y dejar que la noche se estire. Los Bohemios, en Humboldt 502, trabaja con esa lógica: la milanesa con muzzarella, morrones asados y panceta sale $52.000, mientras que las rabas cuestan $26.000 y el flan, que oficia de cierre clásico, queda en $5.500. La propuesta de Garito Loyola, en Loyola 1184, pasa por la pizza de mozzarella a $25.000, con una versión más contundente con provolone y panceta a $35.000, y una fainá clásica a $4.000 que funciona como acompañamiento o como entrada para dividir.
Los horarios extendidos, la variable clave para después del show
Uno de los datos centrales para planificar la salida es que no todos los locales cierran cuando termina el recital. Condarco atiende hasta la una de la mañana, un horario que se ajusta a la mayoría de los shows, mientras que Los Bohemios extiende su jornada los días de recital, aunque sin precisar hasta qué hora permanece abierto. Esa amplitud horaria es la que termina definiendo la experiencia: comer al paso antes de entrar, picar algo durante el show en los patios cercanos o sentarse a una mesa amplia cuando bajan las luces del escenario principal.
“Después de un recital, lo que termina decidiendo la noche no es el lugar más bonito, sino el que tiene mesa cuando uno llega y la cuenta cuando uno se va.”Lectura del editor
El mapa gastronómico alrededor del Movistar Arena muestra una radiografía habitual de la Ciudad de Buenos Aires: precios que se actualizan, opciones para todos los bolsillos y la pulseada permanente entre quedarse cerca del estadio o caminar unas cuadras para ahorrar unos miles de pesos. Mr Tasty y Austin’s ocupan el segmento bajo, Sanguchito, Condarco y Bar Mercedes se mueven en el rango medio, y Asadero representa la apuesta para una ocasión con más presupuesto. La decisión, al final, pasa por una pregunta que cada persona responde a su manera: ¿conviene priorizar la cercanía, el precio o la posibilidad de sentarse a comer con tiempo?
