La serie que le puso un techo al género bélico y a 25 años sigue siendo el patrón de medida
Un cuarto de siglo después de su estreno en HBO, la producción que juntó a Steven Spielberg y Tom Hanks no solo se mantiene vigente sino que sigue siendo la vara con la que se mide a cualquier serie de guerra que se precie.
A esta altura uno ya se topó mil veces con la famosa secuencia de apertura, esa toma aérea que sobrevuela los campos de entrenamiento inglés mientras las siluetas de los paracaidistas saltan al vacío y la música de Michael Kamen va entramando cuerdas y coros hasta dejarte la garganta apretada. Pero incluso sabiendo lo que viene, cada vez que la pantalla vuelve a mostrar a esos muchachos norteamericanos preparándose para lo que les espera en el continente europeo, el efecto sigue siendo el mismo. Y eso, a 25 años de su estreno, no es un dato menor.
Hablamos de "Hermanos de sangre", la miniserie de diez episodios que HBO emitió por primera vez el 9 de septiembre de 2001 y que se convirtió, junto con "The Pacific" de 2010, en una de las dos producciones bélicas de referencia realizadas por el equipo creativo encabezado por Steven Spielberg y Tom Hanks. La primera, basada en el libro homónimo que Stephen E. Ambrose publicó en 1992, sigue el derrotero de la Easy Company del 506.º Regimiento de Infantería de Paracaidistas, desde la instrucción inicial hasta los campos de concentración que los mismos soldados ayudaron a liberar.
La idea que rompió el molde
Lo que volvió única a esta serie, lo que le dio esa textura particular que hoy seguimos reconociendo cada vez que un programa bélico intenta emularla, fue una decisión que parece obvia vista en retrospectiva pero que en aquel momento fue casi una declaración de principios: los veteranos reales de la Easy Company presentan cada capítulo en cámara y cuentan, en primera persona, lo que les tocó vivir. Esa capa de testimonio no es decorativa ni nostálgica: es lo que separa a una reconstrucción ficcional vistosa de una verdadera memoria colectiva en movimiento. Cuando el mayor Dick Winters, ya entrado en años y con la voz gastada, abre uno de los episodios mirando fijo a la cámara, uno entiende que lo que está del otro lado no es un personaje sino alguien que de verdad estuvo ahí.
Un elenco que después se hizo enorme
En 2001, cuando la serie llegó a la pantalla, la mayoría de los actores que integraban el reparto eran rostros que el gran público todavía no había aprendido a reconocer. Damian Lewis se puso en la piel de Winters; Ron Livingston, Donnie Wahlberg, Kirk Acevedo y Michael Cudlitz completaron el núcleo de la Compañía Easy. Y al lado de ellos, en papeles secundarios y muchas veces en sus primeras armas televisivas, desfilaron nombres que después se transformarían en figuras ineludibles del cine contemporáneo: Michael Fassbender, James McAvoy, Simon Pegg y Tom Hardy. El más conocido por entonces era David Schwimmer, que se metió en la piel del oficial Herbert Sobel, el sargento primero que gran parte de la tropa llegó a detestar con sinceridad.
- Estreno: 9 de septiembre de 2001 en HBO, dos días antes de los atentados del 11 de septiembre.
- Productores ejecutivos: Steven Spielberg y Tom Hanks.
- Basada en el libro homónimo de Stephen E. Ambrose (1992).
- Presupuesto: 125 millones de dólares, récord para una serie de televisión en aquel momento.
- Rodada con criterio cinematográfico y varios directores por episodio, entre ellos Phil Alden Robinson y David Nutter.
- Disponible en plataformas de streaming y vuelta a ver por nuevas generaciones.
El estreno que quedó marcado por la historia
La serie llegó a la pantalla en un momento muy particular: un domingo de septiembre de 2001, apenas 48 horas antes de que se cayera el mundo con las torres gemelas. Reunió a unos diez millones de espectadores en su primera emisión, pero la cadena tuvo que suspender la campaña publicitaria después de la tragedia. Aun así, la audiencia siguió capítulo a capítulo hasta el final, y con el paso de los meses la fue descubriendo una segunda ola de televidentes que se acercó recomendada por el boca a boca. Esa segunda vida, silenciosa y sostenida, terminó siendo mucho más larga y mucho más influyente que el ruido del estreno original.
A diferencia de su hermana mayor "The Pacific", que prefirió concentrarse en dos o tres protagonistas y en el peso específico del combate en el frente del Pacífico, "Hermanos de sangre" apostó por repartir la mirada entre todo el batallón. Esa elección coral es, para mí, la que vuelve a la serie tan querible cada vez que uno la revisit: no hay un héroe único al que aferrarse sino un grupo de hombres que se quieren, se pelean, se cuidan y muchas veces se pierden en el camino. Y esa decisión, sumada al presupuesto inédito para una producción de televisión de la época y a la voluntad de Spielberg y Hanks de tratarla como si fuera cine de guerra en serio, terminó dibujando un techo que el género, a esta altura, todavía no ha podido ni rozar.
