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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Linternas se enciende en HBO Max con alma de western y nervio de policial

La nueva serie de DC prescinde del relumbrón espacial y se planta en el corazón de Estados Unidos con dos Green Lantern muy distintos, un crimen que se ramifica y un reparto donde dos viejos conocidos de los Coen vuelven a cruzarse en un registro que reconoce la huella del western contemporáneo.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 50 d
Linternas se enciende en HBO Max con alma de western y nervio de policial

La pantalla se abre con un cielo demasiado abierto, de esos que aplastan más de lo que abrigan, y enseguida se escucha el rumor de una brisa seca sobre pastos bajos: nada que ver con la fanfarria de rayos y anillos en el espacio a la que las producciones de DC nos tienen acostumbrados. Lo primero que hace Linternas, la nueva apuesta de HBO Max, es cambiar el aire. Y eso, para una serie que llega precedida por una cantidad obscena de expectativas y teasers, ya es una declaración de principios.

El punto de partida es bien clásico en términos de género detectivesco: un crimen en el interior de los Estados Unidos que obliga a dos investigadores con perfiles opuestos a trabajar juntos. Pero lo que vuelve interesante al planteo es quiénes son esos investigadores. John Stewart, encarnado por Aaron Pierre, es el novato recién incorporado al Cuerpo de Green Lantern, todavía con la desconfianza lógica de quien sabe que ese uniforme verde implica cargar con responsabilidades que exceden lo humano. Hal Jordan, interpretado por Kyle Chandler, es la cara opuesta: un veterano curtido, con historia personal dentro de la organización, que mira al recluta con la mezcla de paciencia y hartazgo que solo da el haber visto demasiadas cosas.

Una estética que mira al western y al thriller

La dirección y la atmósfera de Linternas remiten de manera deliberada al thriller de investigación y al western contemporáneo: hay paisajes abiertos, una violencia que se contiene más de lo que explota y personajes que cargan con un pasado que rara vez se ventila en una frase. La estética es cruda, casi desaturada en algunos planos, y por momentos parece sacada de una ruta secundaria de Estados Unidos más que de una franquicia de superhéroes. Esa decisión es, a la vez, la apuesta más arriesgada y el mayor hallazgo del show.

Alrededor de los dos protagonistas se arma un reparto secundario que termina de definir el tono. Kelly Macdonald se pone en la piel de la sheriff Kerry Kane, una autoridad local que se mueve en un registro muy distinto al del héroe de cómic clásico, y Garret Dillahunt interpreta a Will Macon, el líder de una milicia que se prepara, con más fervor que evidencia, ante una supuesta amenaza de invasión alienígena. Entre los dos construyen un arco que va del respeto institucional al descontrol civil, y le dan a la serie la densidad que la trama de misterio necesita para no quedar atrapada en el efectismo del género.

  • John Stewart (Aaron Pierre) y Hal Jordan (Kyle Chandler) encabezan una dupla investigativa de opuestos: recluta recién llegado frente a veterano con pasado en el Cuerpo de Green Lantern.
  • La sheriff Kerry Kane (Kelly Macdonald) y el líder de milicia Will Macon (Garret Dillahunt) completan el cuadro policial, con un cruce de historia previa en una de las películas más celebradas del siglo XXI.
  • La estética se aleja del blockbuster espacial: paisajes abiertos, violencia contenida y un ritmo de thriller de investigación que la acerca al western contemporáneo.
  • La serie ya introdujo referencias al nuevo Universo DC en construcción, incluida una mención a Batman, y deja abierta la puerta a una segunda temporada condicionada por la decisión del estudio.

Dos viejos conocidos que se reencuentran

Hay un detalle que los fans del cine estadounidense del siglo XXI van a celebrar, y que también funciona como pista de lectura de Linternas. Kelly Macdonald y Garret Dillahunt ya habían compartido elenco en No es país para viejos, la película de los hermanos Joel y Ethan Coen que se llevó el Oscar a Mejor Película en 2007. Allí ella interpretaba a la esposa del protagonista y él a un ayudante del sheriff; en Linternas los roles se invierten con una ironía deliciosa: ella es la jefa policial y él encarna a un civil al margen de la ley. La coincidencia no es decorativa, porque ambas producciones comparten una misma sensibilidad: la del western crepuscular que mira la violencia con distancia y a los personajes con piedad incómoda.

La producción integra elementos de ciencia ficción y de mitología superheroica sin abandonar el registro realista, y uno de los episodios ya introdujo una referencia explícita a Batman, un indicio claro de que la serie se va enganchando, episodio a episodio, con el nuevo Universo DC que DC Studios está armando en paralelo. El showrunner Chris Mundy reconoció que una eventual segunda temporada requeriría condiciones muy específicas para sostenerse, y que la decisión final está en manos de HBO Max y del estudio. La primera entrega, igual, se planta como una temporada autónoma en lo narrativo, con un misterio que se va abriendo en capas y un cierre que deja la puerta entornada más que abierta de par en par.

Un punto de entrada accesible para el público del policial

Para el espectador acostumbrado al género de investigación o a las series de misterio con alma de western, el punto de entrada de Linternas resulta más amable que el de buena parte de las producciones recientes del universo de superhéroes. No intenta replicar el modelo de película de acción extendida, sino construir, con paciencia y con tiempo, una historia de detectives con ritmo propio, donde los anillos y las promesas intergalácticas quedan en segundo plano frente a un crimen que huele a tierra y a secreto viejo.

La mezcla de ciencia ficción con policial negro, a esta altura, es lo más interesante de la serie. Funciona porque nadie la fuerza: la capa superheroica aparece cuando la trama la pide y se repliega cuando el misterio necesita silencio. Veré las próximas entregas con la expectativa de quien reconoció, en este primer movimiento, una voz propia dentro de un género que suele ir al grito. Y si la segunda llega, quiero creer que va a mantener esa misma decisión de contar menos para mostrar más.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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