Los gigantes se hicieron los otarios en París: Francia e Italia empataron y ninguno pudo ganar
Olise abrió el marcador con un zurdazo que besó el travesaño, Bastoni igualó tras robar un pase de Rabiot y los arqueros fueron figuras en un 1-1 con sabor a poco en el Stade de France. Upamecano se fue expulsado y dejó al local con diez en el cierre.
La noche arrancó con Cherki tirado en el área y Fagioli mirándolo como quien no quiere entender la falta. Ahí nomás, a la salida de la infracción, Olise agarró la pelota y la metió con el empeine zurdo contra el travesaño. Golazo de esos que se festejan en la tribuna y se sufren en el banco de enfrente. Francia ganaba y la galería de Saint-Denis ya se sentía dueña del partido.
Porque los bleus habían hecho todo el gasto. En los primeros veinte minutos se adueñaron de la pelota, la movieron de lado a lado y generaron un 62 por ciento de posesión. Pero enfrente estaba Donnarumma, ese arquero italiano que parece un gardel de la mano y que tapó lo que le tiraron. Hasta que le metieron el zurdazo de Olise, claro, que se le metió por arriba, rozando el caño. Ahí nada pudo hacer.
Bastoni, un pase robado y un gol que valió oro
Italia no la pasaba bien, con esos Gattopardos modernos que cambian todo para que nada cambie. Hasta que Bastoni se aburrió de mirar. El defensor interceptó un pase corto de Rabiot hacia Da Cunha, levantó la cabeza y se mandó solo hacia el arco. Acomodó la zurda y la puso junto al palo. Empate 1-1 y el partido se abría como una lapicera en el bolsillo.
- Donnarumma fue una muralla: tapó un disparo de Doué, el rebote de Dembélé, otro remate de Olise y uno de Camavinga que se le metía en el ángulo.
- Maignan respondió cuando lo llamaron: sacó sobre la línea un cabezazo de Kean y mandó al córner otro testazo del mismo delantero en el segundo tiempo.
- La expulsión de Upamecano por doble amarilla, tras un forcejeo con Kean, dejó a Francia con diez en el cierre y a Italia buscando el segundo.
- Italia terminó el partido con dos situaciones claras que no pudo convertir: una de Barella y un pase atrás de Calafiori que casi encuentra a Kean.
Maignan también se puso el traje de figura, como en sus mejores noches con el Milan. En el primer tiempo le sacó un cabezazo a quemarropa a Kean, después de un centro de Kayode que se había filtrado por la derecha. Con el partido ya igualado, volvió a aparecer para desviar otro testazo del mismo Kean. Empezaba a parecerse a esas noches del fútbol italiano donde los arquerazos se transforman en leyenda. Y uno, que ya peina canas y vio de todo en las canchas, no puede menos que sacarse el sombrero.
Un empate con lectura doble
El 1-1 deja a los dos seleccionados con cinco puntos en el grupo A de la Nations League, aunque con la sensación de que Francia dejó pasar la oportunidad de quedarse con el encuentro y de que Italia rescató un punto de oro gracias a la inspiración de un zaguero que se acordó de jugar al fútbol en el momento justo. La Azzurra, de todos modos, terminó pidiendo el segundo gol, sobre todo cuando Francia se quedó con diez por la roja a Upamecano, pero no lo encontró. El ciclo de la UEFA Nations League sigue y el cruce siguiente ya empieza a asomar. Francia visitará a Bélgica en Bruselas, mientras que Italia recibirá a Israel en Udine. Dos partidos para ver si este empate fue un accidente o el principio de un nuevo declive europeo.
