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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Luces, cámara y una mentira piadosa: Wanda Nara se anima al cine con una comedia que huele a caramelos de kiosco

Acompañada por Agustín Bernasconi y bajo la dirección de Hernán Guerschuny, la mediática se estrena en la pantalla grande el 22 de octubre con ¿Querés ser mi hijo?, una historia que mezcla infidelidad, una farsa laboral y un romance con veinte años de diferencia.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 19 d
Luces, cámara y una mentira piadosa: Wanda Nara se anima al cine con una comedia que huele a caramelos de kiosco

Lo primero que uno imagina al entrar a una sala y ver el cartel de ¿Querés ser mi hijo? es esa luz tibia de las comedias románticas de los años noventa, de esas que se veían en familia un domingo a la tarde con pochoclos todavía tibios. Algo de ese aroma aparece en el primer tráiler que se conoció esta semana y que confirma lo que muchos intuían: Wanda Nara finalmente se sube a una película como protagonista absoluta, y lo hace rodeada de un equipo que conoce bien el género.

La historia arranca con una mentira que, como tantas mentiras en el cine, termina siendo más sincera que la propia verdad. Lucía, el personaje que encarna Nara, tiene 42 años, descubre que su pareja de toda la vida la engaña después de quince años juntos y, de un día para otro, se queda sin casa, sin trabajo y con el orgullo hecho pedazos. Vuelve entonces al departamento donde vivía cuando era soltera y allí, casi por accidente, se cruza con Javier, su vecino de 22 años, un pibe de esos que viven de fiesta, de auriculares puestos y de mensajes sin responder. Lo que empieza como una tolerancia obligada de pasillo se transforma en una propuesta insólita: Lucía necesita conseguir un empleo y, en la entrevista, se le escapa que tiene un hijo de 22 años. Llamativamente, la llaman. Y entonces le pide al vecino, justamente a Javier, que se haga pasar por ese hijo en una jornada familiar de la empresa. Lo que sigue ya se intuye: de la farsa al chiste, del chiste a la complicidad y de la complicidad al romance, con esos veinte años de diferencia que a la comedia le encanta subrayar.

Una remake latina con sello porteño

El que tomó las riendas del proyecto fue Hernán Guerschuny, un director que ya sabe cómo manejar el humor y el vértigo de las situaciones cotidianas, y que en esta oportunidad se hizo cargo de una nueva versión de una comedia mexicana homónima. El rodaje se hizo en apenas tres semanas en Montevideo, Uruguay, y terminó a principios de mayo, según contó la propia producción. Acompañan a Nara y a Agustín Bernasconi dos nombres que le dan una espalda importante al reparto: Jean Pierre Noher y Charo López, dos actores con trayectorias largas que aportan peso a una historia que, por lo que se ve, no escatima enredos.

Wanda se prepara y se banca las preguntas

“Aumenté 10 kilos para interpretar a Lucía. Me preparé mucho. Pero lo que más me cautivó es el grupo humano que integra este proyecto.”Wanda Nara, en su cuenta de Instagram

La frase la dijo la propia Wanda al responder consultas de sus seguidores en Instagram, donde compartió el avance y se prestó a ese ida y vuelta que ya maneja como nadie. Cuando le preguntaron por qué el personaje necesitaba ese cambio físico, la respuesta fue seca y con algo de picardía: Tenés que verla, lanzó, sin dar más detalles y dejando que la curiosidad trabaje sola. Esa es, tal vez, la mejor estrategia de marketing que tiene esta película: prometer sin revelar demasiado, como cuando un amigo te dice que te va a encantar una película y no te cuenta nada.

A mí, que la vi crecer en la pantalla chica primero como panelista y después como una de las figuras más discutidas de la televisión argentina, me genera una curiosidad enorme verla plantarse frente a una cámara de cine y sostener un personaje durante ninety minutos sin el alivio de un corte a publicidad o de un cruce con otra mesa. Guerschuny sabe que las comedias románticas no se sostienen solo con chistes: necesitan una química que se vea creíble, y por lo que muestran las primeras imágenes, la diferencia de edad entre Nara y Bernasconi no se esquiva, se exhibe. Eso, lejos de ser un problema, parece ser el motor cómico de toda la película. Si la historia cumple lo que promete el tráiler, el 22 de octubre vamos a tener una de esas tardes de risa fácil, de esas que después comentamos en la fila del estacionamiento y que dejan a la salida esa sensación tibia de haber pasado un buen rato, sin más pretensiones que la de sonreír un rato y volver a casa con el corazón un poco más liviano.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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