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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Nódulo pulmonar: por qué se opera un punto de tres milímetros y qué dice la ciencia detrás de la decisión

Tras el anuncio del papa León XIV, dos especialistas argentinos explican qué es un nódulo pulmonar, cómo se evalúa y por qué, en algunos casos, se decide extirpar una lesión que en la pantalla del tomógrafo parece apenas una marca al azar.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 4 d
Nódulo pulmonar: por qué se opera un punto de tres milímetros y qué dice la ciencia detrás de la decisión

La sala de espera del consultorio está fresca, huele a café de máquina y a ese desinfectante suave que tienen los hospitales porteños por la mañana, y una señora de Boedo me cuenta, mientras hojea una revista, que a su marido le encontraron un nódulo de cuatro milímetros en un chequeo de empresa y que vive con el susto encima desde hace seis meses. La conversación vuelve a mi cabeza cuando aparece la noticia: León XIV, el papa, será operado de un nódulo pulmonar de tres milímetros antes de su gira latinoamericana de noviembre, una lesión detectada en controles de rutina y que, pese a su tamaño diminuto, los médicos decidieron extraer. La pregunta que flota es inevitable: por qué operar algo tan chico, y qué significa, en el lenguaje de los médicos, un hallazgo así.

Qué es, en concreto, un nódulo pulmonar

Un nódulo pulmonar es una formación redondeada u opacificada que aparece en el pulmón. En la mayoría de los casos se descubre de manera accidental, durante una radiografía o una tomografía pedida por otro motivo, y su sola presencia no equivale a un diagnóstico de cáncer. La neumonóloga Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, es tajante cuando le pregunto por los tres milímetros del caso papal: "Tres milímetros no es importante. Es por prevención", resume, y esa frase define el corazón del asunto: la decisión de operar responde a un criterio preventivo y no a una lesión de gran tamaño o comportamiento agresivo.

El infectólogo Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud, aporta el dato estadístico que más consuelo suele dar a los pacientes: más del sesenta por ciento de los nódulos solitarios de pulmón son benignos. Muchos son granulomas, pequeñas cicatrices que dejan procesos inflamatorios previos que pasaron inadvertidos. Otras veces se trata de procesos infecciosos activos o, en menor proporción, de enfermedades malignas, razón por la cual el análisis nunca se limita al tamaño.

Cómo se decide qué hacer con un nódulo

Para evaluar una lesión de este tipo, los médicos miran varios factores en conjunto: el tamaño, la forma de los bordes (si son regulares o espiculados), la densidad (sólida, subsólida o en vidrio esmerilado), la presencia de calcificaciones y los antecedentes del paciente, como tabaquismo o enfermedades respiratorias previas. La comparación con estudios anteriores es especialmente útil: si el nódulo aparece en tomografías de años atrás sin cambios, la interpretación se inclina hacia una lesión benigna. "Nunca uno puede asegurar el diagnóstico con solo la imagen", advierte Garcés, y por eso la evaluación puede incluir seguimiento por tomografía computarizada, una tomografía por emisión de positrones o una biopsia, según el tamaño y los factores de riesgo. Las guías Fleischner, referencia internacional en este campo, contemplan distintas conductas para nódulos sólidos según superen o no los ocho milímetros.

  • Tamaño del nódulo: cuanto más grande, mayor la sospecha y la urgencia de intervenir.
  • Forma de los bordes: regulares o espiculados, un detalle que cambia la lectura.
  • Densidad: sólida, subsólida o en vidrio esmerilado, cada una con un significado distinto.
  • Presencia de calcificaciones, que suelen asociarse a lesiones benignas.
  • Antecedentes del paciente: tabaquismo, enfermedades respiratorias previas o exposición a contaminantes.
  • Comparación con estudios anteriores, clave para saber si la lesión creció o lleva años estable.
“En general, el pronóstico, si es pequeño, es bueno.”Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín (UBA)

Putruele aclara que esa valoración depende, igual, de la ubicación exacta, las características radiológicas, el tipo de tumor si terminara siéndolo y la presencia o no de otros factores. Lo cierto es que, en el lenguaje de los especialistas, un nódulo de tres milímetros es una marca chica, menudo punto en la pantalla del tomógrafo que, en la mayoría de los casos, termina siendo una cicatriz vieja. La sala de espera del consultorio vuelve a aparecer en mi cabeza: la señora de Boedo me muestra el estudio en el celular, y su marido, tres milímetros también, lleva seis meses sin moverse. La ciencia dice, en criollo, que eso es una buena noticia.

SG

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