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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Obrador Florida: una heladería de Palermo que separa sabores para evitar mezclas y apuesta por la fruta de estación

El local creado por Mercedes “Mecha” Román vende envases de un cuarto o medio kilo con un solo gusto, suma golosinas artesanales y trabaja con partes de la fruta que quedan fuera del helado. Una propuesta con lógica de cocina y rotación estacional.

Por Milagros CorreaAmbiente y ríos · · hace 26 d
Obrador Florida: una heladería de Palermo que separa sabores para evitar mezclas y apuesta por la fruta de estación

En el corazón de Palermo, una heladería de pocas butacas propone algo que rompe con la costumbre porteña de pedir un kilo con tres gustos apilados: cada envase lleva un solo sabor. Se llama Obrador Florida, funciona desde el otoño de 2022 y la idea rectora fue, según su creadora, impedir que se mezclen los gustos y empujar al cliente a comer el producto fresco, antes de que pierda textura en el freezer.

Once sabores, dos formatos y una carta que rota con la estación

La carta reúne once opciones. Cinco son fijos durante todo el año: chocolate, limón, sambayón, vainilla y dulce de leche. Los seis restantes cambian según la temporada. Entre los que figuran en la oferta actual se cuentan avellanas tostadas de Río Negro, queso crema con quinotos confitados, crema de té Earl Grey con chocolate y crema de jengibre, una línea que dialoga con técnicas de pastelería y con la lógica de aprovechar lo que dan las frutas en cada momento del calendario.

Para llevar, el local solo despacha envases de un cuarto o medio kilo, siempre con un sabor por recipiente. Quienes quieran combinar deben optar por los vasitos y los cucuruchos, que admiten hasta tres gustos. De acuerdo con la información publicada por el propio establecimiento, los vasitos parten de $9.000 y las golosinas artesanales arrancan en $2.800 por unidad, disponibles sueltas o en cajas armadas con las variedades del día.

Cocina, no polvos: la lógica detrás de cada helado

Mercedes “Mecha” Román estudió gastronomía y, antes de abrir las puertas del local, profundizó su formación con cursos específicos de heladería. Esa trayectoria se nota en el modo de producir: nada de esencias, polvos ni jarabes, y una elaboración que se concreta una vez por semana para todo el local. El trabajo con cítricos obliga a tareas minuciosas, como rallar las cáscaras de limón, y la receta de ese sabor demandó, según la propia Román, dos años de pruebas hasta dar con el punto buscado.

“Cuando ofrecemos una degustación del sorbete de pomelo blanco, también acercamos el rosado para que el cliente note las diferencias entre uno y otro.”Mercedes “Mecha” Román, creadora de Obrador Florida

Las golosinas que nacen del descarte de los helados

La línea de confitería no es un accesorio: nació para dar destino a partes de las frutas que quedaban afuera de los helados. Malvaviscos frutales, bombones, chupetines de chocolate, mazapán de pistacho y crocantes de miel cubiertos con chocolate son algunas de las preparaciones que se elaboran en el obrador, sin colorantes ni saborizantes artificiales y con procesos que cruzan la pastelería y la confitería con la heladería.

La rotación estacional obliga al cliente a decidir rápido. Las once opciones que hoy pueden probarse no serán las mismas de aquí a unos meses, y la pregunta que deja abierta la nota es qué sabor de fruta extraña o quisiera encontrar el lector en una heladería porteña que trabaje con esa lógica de cocina, de estación y de envase de un solo gusto.

MC
Milagros CorreaAmbiente y ríos

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