Podoroska peleó hasta el final en San Pablo y se ganó el derecho a soñar
La rosarina perdió la final del WTA 250 paulista ante la española Quevedo, pero su semana en Brasil dejó dos mensajes claros: el tenis argentino femenino vuelve a tener voz propia y ella ya saltó 117 puestos en el ranking.
Nadia Podoroska se acomodó la vincha, miró al costado de la cancha y volvió a la línea de saque con la mandíbula apretada. Ya estaba 4-2 abajo en el set decisivo y el estadio de San Pablo se le venía encima. Ese gesto, chiquito, de tenista curtida, me confirmó algo que venía diciendo hace rato: la rosarina ya no es la sorpresa de hace cinco años. Es una jugadora que sabe sufrir, y eso vale oro.
Una final con mucho más que un trofeo en juego
El 6-4, 4-6 y 6-2 con el que la española Kaitlin Quevedo se llevó el título dice muy poco de lo que fue el partido. Podoroska arrancó como una topadora: dos quiebres seguidos, primer set en el bolsillo y una semifinal en el bolsillo contra Paula Badosa, número 57 del mundo, ya en la mochila. Después la final se le hizo cuesta arriba y la veinteañera de turno, con un tenis agresivo y sin miedo, terminó dando vuelta la historia.
Más allá del resultado, lo de Nadia fue un viaje de aquellos. Arrancó el torneo en el puesto 317 del ranking y se despertó este lunes en el 200. Son 117 escalones de un saque. Para una tenista que viene reconstruyéndose de lesiones y de meses duros, no es un dato menor: es la diferencia entre entrar a un cuadro grande o tener que jugar la qualy.
- Pudo quebrar el techo de 13 años sin finales argentinas en el circuito WTA. La última había sido Paula Ormaechea en Bogotá 2013, frente a Jelena Jankovic.
- Se dio el gusto de ganarle a Paula Badosa en semifinales, un nombre que pesa y que estaba muy por encima suyo en el ranking.
- Confirmó que el circuito WTA 250 le sienta bien: ya había sido semifinalista en este tipo de torneos y ahora dio el paso que le faltaba.
- Mostró carácter para empezar ganándole un set a una rival que venía con confianza, antes de que la historia se le escapara en los dos parciales siguientes.
La nueva realidad de la rosarina
Lo de San Pablo me deja una sensación rara, de esas que mezclan bronca y orgullo. Bronca porque la tenista que más-deporte-empatía-empatía-da tenía el partido para llevárselo y no pudo. Orgullo porque vimos a una argentina plantarse en una final como si llevara años jugando esas instancias, no como si fuera su primera vez. Y fue, justamente, su primera final WTA.
“Estoy sin palabras. Me voy muy contenta con cada partido que hice esta semana.”Kaitlin Quevedo, campeona del WTA 250 de San Pablo
Quevedo, que arrancó el torneo en el 105 y saltó al 75, se fue con el título y con una frase de campeona joven, de esas que suenan inocentes pero esconden ambición. Para ella, el futuro. Para Nadia, el presente vuelve a tener color.
El próximo compromiso de Podoroska será en el WTA de Madrid, donde debutará frente a una rival a definir. Digo más: si sigue con este nivel, no me extraña que en pocas semanas la estemos viendo en otra final. La cancha la espera y ella, esta vez, sabe lo que es pisarla hasta el último game.
