Por las dudas: un globito a 17 kilómetros de altura te salvó el celu en Japón
Una aeronave estratosférica de la firma Sceye, manejada con SoftBank, reemplazó durante una semana la cobertura 4G en la isla de Shikoku. Sirvió para llamadas, mensajes y alertas de tsunami. La aventura duró 30 días y casi 30.000 kilómetros.
¿Cuántas torres de celular hacen falta para tapar un pueblo? En Japón, durante una semana, alcanzó con un globo. Uno bien grande, bien alto y lleno de helio, eso sí. Se llama Service Test 1, lo maneja la empresa Sceye y acaba de demostrar que se puede hacer el trabajo de 500 antenas terrestres desde la estratósfera. La prueba, hecha a la vista de todos y a 17 kilómetros de altura, se bancó sobre la isla de Shikoku, en la zona de Muroto, justo donde la operadora SoftBank apagó a propósito la cobertura local para ver si la aeronave la suplía sin que nadie notara la diferencia.
La cifra que hay que anotar: una plataforma a escala completa equivale a unas 500 torres celulares terrestres. Traducido al santafesino: lo que ves en cualquier ruta, con sus antenas, sus equipos y su grupo electrógeno, comprimido en un artefacto de 83 metros de largo flotando por encima de los aviones comerciales.
¿Cómo se hace para que un globo cruce el Pacífico?
El Service Test 1 despegó el 9 de agosto desde Moriarty, una localidad del estado de Nuevo México, en Estados Unidos. Inflado con helio y empujado por paneles solares, tardó 13 días en recorrer más de 15.000 kilómetros hasta meterse en el espacio aéreo japonés. Ahí se quedó siete días sirviendo como estación base de la red 4G LTE, sigla que en la práctica es lo que usa tu teléfono cuando navega por la web, manda mensajes o hace videollamadas. Después volvió a su base el 5 de septiembre, con casi 30.000 kilómetros en el odómetro y 30 días de vuelo en total.
La antena que llevaba se llama SceyeCell y se integró al núcleo de red de SoftBank como si fuera una torre más. Los equipos a tierra verificaron llamadas de voz, mensajes de texto, navegación web, transmisión de video y un sistema de avisos de emergencia pensado para terremotos y tsunamis, que en esa costa de Japón es algo más que un trámite. También se probó una línea de auxilio marítimo con la guardia costera japonesa, por si a alguien se le ocurre perderse en el Pacífico. Funcionó.
¿Y qué tiene de raro hacerlo desde tan arriba?
Lo interesante pasa arriba, no en el globo en sí. A bordo funcionó un servidor que procesaba los datos directamente en la estratósfera, sin tener que mandarlos a centros en tierra. El tiempo de respuesta promedio fue de 68 milisegundos, una baja de más del 40 por ciento frente al procesamiento habitual en la nube, que es cuando tu pedido viaja a un galpón con computadoras y vuelve. A 17 kilómetros de altura, la señal hace mucho menos trecho.
“Puede quedarse sobre una zona de operación en la estratósfera, justo por encima de la corriente de chorro y 30 veces más cerca que los satélites de órbita baja.”Mikkel Frandsen, fundador y director ejecutivo de Sceye
La organización Helena, que puso plata en el proyecto, estima que la nave podría escalar hasta transportar cargas de 250 kilogramos, entre 25 y 50 veces más que otras plataformas estratosféricas comparables. También se probó comunicación óptica con láser entre la aeronave y una estación terrestre, pensada como puente entre los satélites de órbita baja y la superficie, con menos ruido y más velocidad que las conexiones tradicionales. Otro de los ensayos fue manejar drones con tarjetas LTE desde el dirigible y recibir video en tiempo real. El director de tecnología de Sceye, Johnny Truong, lo resumió como un paso hacia una red de comunicaciones en tres dimensiones, algo así como tener internet no solo en el piso, sino también en el aire.
¿Sirve todo esto para Argentina? Por ahora es un prototipo con vuelo de 30 días y un solo operador amigo. Pero la lógica es la misma que acá cuando se cae una antena en el medio de la ruta o después de una inundación: si podés colgar un celular del cielo y mantenerlo una semana quieto sobre el pueblo, el resto es discutir presupuesto. Veremos.
