Quedan días para tentar la suerte en los embalses patagónicos antes de la veda general
Piedra del Águila y Alicurá permiten hasta cinco truchas arcoíris por permiso hasta el 31 de octubre, sólo de día y con controles estrictos sobre la ruta 237, donde esta semana decomisaron 42 ejemplares a un conductor que terminó sumariado.
Lo veo cada vez que paso por la ventanilla del balcón que da al este, esa franja de cielo neuquino que cambia de color según la hora y que, cada primavera, parece llamar con más fuerza a quienes llevan la caña como prolongación del brazo. Todavía falta unos días para el arranque formal del calendario de pesca en la provincia, pero la temporada ya empezó a latir en dos puntos muy concretos del mapa: los embalses Piedra del Águila y Alicurá, donde la llamada Zona 2 seguirá abierta hasta el 31 de octubre, inclusive, con un tope claro de cinco truchas arcoíris por permiso y la obligación de pescar únicamente cuando hay luz natural.
La verdad es que la ventana es chica y las reglas son taxativas, y a mí eso, lejos de desanimarme, me parece una forma sensata de cuidar el recurso. Para quienes quieran anticiparse, el mensaje es directo: se puede, pero con cupos, de día y sin desbordarse. Superar el máximo tiene consecuencias que van mucho más allá de una multa, porque la infracción cae bajo la Ley Provincial de Fauna Silvestre Nº 2539, que es la que rige este tipo de excesos.
Una ruta vigilada y un caso testigo
Esta semana, a la altura del kilómetro 1304 de la ruta 237, la que sale de Neuquén capital y se mete en la cordillera pasando por los espejos de agua más codiciados, personal de Fauna junto con la División Brigada Rural y Montada del Limay detuvo a un conductor que llevaba en el baúl de un Chevrolet Prisma 42 truchas arcoíris, varias ya sin cabeza y listas para el freezer, una cifra que multiplica por más de ocho lo que permite la normativa vigente para los embalses habilitados. El hombre quedó sumariado y se le labró el acta correspondiente, tal como confirmó la Dirección Provincial de Fauna.
No es un hecho aislado, y eso es lo que más me llama la atención cuando charlo con vecinos de la zona. Por caso, Rodolfo, del barrio Cumelén en Villa La Angostura, me decía la otra tarde mientras tomábamos un café y veíamos el lago todavía gris por la mañana que "acá todo el mundo conoce a alguien que conoce a alguien que se pasó de rosca alguna vez", y los números parecen darle la razón. En mayo, sobre el kilómetro 1353 de la misma ruta, se secuestraron 31 truchas, y en marzo pasado fueron tres los vehículos incautados con truchas faenadas y, incluso, carne de ciervo, un combo que ya excede lo deportivo y entra de lleno en lo ilícito.
Por qué bajaron las infracciones
- Los patrullajes conjuntos entre Fauna y la Brigada Rural se intensificaron sobre la ruta 237.
- El número de infracciones detectadas cayó un 60% respecto de la temporada anterior.
- El cupo legal en Piedra del Águila y Alicurá es de cinco truchas arcoíris por permiso.
- La pesca en esa zona habilitada es exclusivamente diurna y se extiende hasta el 31 de octubre.
- El 1 de noviembre abre la temporada general 2026-2027 en la mayoría de ríos y lagos neuquinos.
Mientras el olor a leña y a río empieza a colarse otra vez en las casas de Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Villa La Angostura, lo más prudente, si uno está pensando en salir, es verificar el permiso provincial vigente y corroborar las condiciones específicas del espejo al que se quiera ir, porque cada embalse tiene sus particularidades y los criterios pueden variar. La Dirección Provincial de Fauna suele actualizar la información en sus canales oficiales y allí se aclaran los detalles de cada zona, los días y las especies habilitadas, algo clave para evitar sustos en el camino de regreso.
Yo, la verdad, todavía no decidí si me sumo a esta ventana previa a la veda o si aguanto la ansiedad hasta el 1 de noviembre, cuando se libere la mayoría de los ríos y lagos neuquinos y se abra, en serio, el calendario 2026-2027. Lo que tengo claro es que la pesca en la Patagonia no es sólo cuestión de caña y reel, sino de respeto por un recurso que sostiene economías chicas en pueblos chicos, y que esa ventana corta en Piedra del Águila y Alicurá es, en definitiva, una invitación a no pasarse de la raya.
