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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Salarios le ganan a la inflación, pero el bolsillo todavía no se suelta: el ahorro en dólares frena al consumo

La suba de los sueldos y la desaceleración de los precios no se traducen en mayor gasto: los argentinos prefieren hacerse de divisas y postergar compras mientras el crédito sigue sin reactivarse.

Por Luciana ZurbriggenEconomía · · hace 31 d
Salarios le ganan a la inflación, pero el bolsillo todavía no se suelta: el ahorro en dólares frena al consumo

El dato de inflación de agosto se ubicó en 1,7% mensual, la marca más baja en un largo período y un alivio concreto para unos ingresos que venían perdiendo la carrera contra los precios. A ese número se le suma otro dato auspicioso: los salarios acumulan cinco meses consecutivos de suba por encima de la inflación, lo que en los papeles configuraría el escenario ideal para un rebote del consumo. Sin embargo, en la práctica, ese rebote no se materializa.

El economista Fernando Marull lo resumió con una fórmula que condensa el momento actual: los salarios ya acumulan cinco meses de recuperación real, en un contexto de descenso de la inflación, pero se nota mucha cautela y ese rebote no está yendo al consumo. La frase expone la paradoja que recorre al bolsillo argentino: hay más poder de compra, pero ese poder no se transforma en gasto.

Vamos a los números: a dónde se va el peso que sobra

El destino principal de ese mayor ingreso disponible es, cada vez más, la compra de dólares. Solo en julio, el público adquirió casi 3.000 millones de dólares para atesoramiento, un salto cercano al 50% respecto de los meses anteriores (Fuente: estimaciones de mercado). Del total, aproximadamente un tercio quedó depositado en cuentas bancarias, otro tercio salió del sistema financiero y el resto se destinó al pago de obligaciones en moneda extranjera, principalmente tarjetas. Cada peso convertido en divisa es, en los hechos, un peso que deja de destinarse a la compra de bienes durables, a una salida gastronómica o a unas vacaciones, de modo que el ahorro en dólares opera como un freno directo sobre el consumo interno.

Si se compara con agosto de 2024, el contraste es notorio: hace un año la prioridad era cubrir la canasta básica frente a una inflación todavía elevada; hoy, con precios más estables, la prioridad pasa a ser reconstruir un colchón de ahorro en moneda dura. Ese cambio de comportamiento es, según los analistas consultados, la explicación central de por qué el consumo masivo no despega a pesar de que los salarios crecen en términos reales.

El crédito no empuja: bancos cautelosos y morosidad todavía alta

El otro motor habitual del consumo, que es el financiamiento bancario, tampoco está acompañando. Las entidades financieras mantienen niveles de morosidad elevados, herencia de los meses de mayor tensión cambiaria y económica, y se muestran renuentes a ampliar su cartera de préstamos. En la práctica, el crédito al consumo sigue cayendo. Las proyecciones indican que las tasas de interés comenzarían a bajar en los próximos meses, pero la cautela del sistema financiero demora la reactivación del financiamiento y, con ella, la del consumo.

El segundo semestre del año presenta un cuadro desparejo. Los sectores vinculados a las exportaciones, entre ellos energía, agro y minería, crecen con fuerza y traccionan la macroeconomía. En cambio, la industria y la construcción acumulan caídas: en julio ambos sectores retrocedieron cerca de 5% interanual, una señal de que el alivio en los salarios todavía no se derrama hacia la actividad general. La fotografía es la de una economía con dos velocidades: un sector externo dinámico y un mercado interno que sigue esperando.

De cara a los próximos meses, el escenario más probable para el bolsillo de los argentinos es de precios estables o con subas moderadas, con salarios que podrían seguir ganando algo de terreno frente a la inflación. El consumo, en tanto, tardará en reactivarse mientras la incertidumbre mantenga vivo el incentivo de ahorrar en dólares. La pregunta abierta es cuándo se animan a gastar los hogares cuando perciben que sus sueldos mejoran, un indicador que los analistas consideran clave para anticipar el próximo giro del ciclo económico.

El indicador a seguir en las próximas semanas es el dato de ventas en supermercados y shoppings de agosto, que publica el INDEC: si muestra una recuperación clara respecto de julio y, sobre todo, respecto de agosto del año anterior, será la señal de que el dinero que hoy se destina a la compra de dólares empieza a rotar hacia el gasto. Mientras esa señal no aparezca, la paradoja seguirá vigente: sueldos que le ganan a la inflación, pero un consumo que permanece en modo espera.

LZ

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