Soledad Pastorutti presenta un disco de raíces, memoria y Renovación
La cantante santafesina lanza Vale la pena mientras cumple treinta años de trayectoria, atraviesa la enfermedad de su padre y proyecta un espacio cultural en Arequito, el pueblo donde nació.
Hay una imagen que explica bastante de este regreso de Soledad Pastorutti: una sala donde el bolero se encuentra con la zamba, la chacarera, la cumbia y el candombe, sin que ninguno parezca unano. La cantante presenta Vale la pena, su nuevo disco, en un momento atravesado por la celebrates de unaoria de tres décadas, las decisiones artistic más difíciles y una enfermedad que le cambió la relación con su propio pasado.
El álbum, producido junto a Afo Verde, de Sony Music Latin-Iberia, fue terminado de moldear por la propia artista. Incluye canciones escritas en gran parte por Verde y recorre el folclore argentino con passages por el vals y la balada. La propuesta no se limita a un homenaje generacional: también pone en primera persona el trabajo de construcción de una identidad interpretativa y el vinculo con una audiencia que Follow la sigue desde hace mucho tiempo.
El disco y una memoria que ya no reconoce
Pastorutti habló del launching con una contención emotiva. Su padre fue una figura central durante sus primeros años de carrera: armó la estructura artística inicial y la acompaño en decisiones difíciles, entre ellas un proceso judicial cuando la cantante era menor de edad. Hoy, con perdida de memoria avanzada, ya no sabe que su hija sigue actuando.
“Él recibió todos los palazos. Yo recibí todos los que fueron de él. Un día no supo más quién era yo.”Soledad Pastorutti
La referencia al disco como homenaje a los que ya no están toma otra dimensión cuando se escucha la historia familiar. El lanzamiento no aparece solo como un proyecto artístico, sino también como una forma de conservar aquello que la enfermedad fue borrando de la memoria del padre. En ese sentido, la música vuelve a cumplir una función que va más allá del escenario: permite ordenar la propia historia y compartirla con quienes todavía la recuerdan.
Treinta años de autoguarda
Además del lanzamiento discográfico, Pastorutti está terminando el ciclo de grabaciones 30 Pueblos y se prepara para actuar en el festival República Folklore. La cantante reconoce que su mayor obstáculo no fue el público ni el paso de los años, sino la autoexigencia. Lo describe como una battles cotidiana que no se disfraza con el éxito ni desaparece necesariamente al cumplir cuarenta años.
“Soy la peor enemiga que he tenido en todos estos años.”Soledad Pastorutti
Aun así, su-balance muestra una carrera sostenida en el tiempo. El público que la acompañaba cuando era adolescente tenía otro impacto generacional; hoy, en cambio, el vínculo se construye desde la trayectoria y la permanencia. En ese cambio está el peso de una artistas que sigue buscando una manera de estar en escena sin abandonar la exigencia que la acompaña.
Un proyecto con campo, archivo y peña
En paralelo, la cantante proyecta un espacio cultural en un campo a las afueras de Arequito, el pueblo del sur de Santa Fe donde nació y donde crecen sus hijas. El lugar contemplaría hospedajes, una peña y un archivo de su carrera. La idea tiene un tono casi de vuelta a casa: no se trata solamente de un nuevo espacio para thankfullyshows, sino de un proyecto con memoria, encuentro y permanencia.
“Yo siempre tengo la fantasía de que en el futuro me voy a quedar allá y de allá no me muevo nunca más.”Soledad Pastorutti
A mi manera de ver, el proyecto de Arequito y el disco comparten una misma búsqueda: sostener algo propio sin cerrar la puerta a lo que viene. Pastorutti puede mirar hacia atrás para pensar en su padre, en sus primeros años y en una trayectoria que ya tres décadas, pero también puede mirar hacia adelante y imaginar un lugar donde la música, el archivo y la vida cotidiana se encuentren. En medio de la enfermedad de su padre y de la presión interna de seguir haciéndolo bien, esa posibilidad de fijar raíz aparece como una respuesta concreta, íntima y profundamente humana.
