Stallone, Hamill y el Batman que nunca se filmó: la historia oculta del cortometraje que casi reescribe el género
A comienzos de los 2000, un director sin presupuesto convenció a dos figuras enormes de Hollywood de sumarse a un fan film imposible. La prueba de vestuario fue el comienzo del final. Por Antonella Ferrer.
Me imagino la sala como si la estuviera viendo hoy: una casa hollywoodense con techos altos, luz cálida entrando por ventanales, y sobre una mesa, en lugar del café de siempre, una maqueta miniatura de un bati-traje. Stallone, parado al lado, con la perilla que se dejaba por esos años, escucha a Sandy Collora, un director veinteañero con un sueño descomunal: rodar un cortometraje de Batman con apenas treinta mil dólares y sin un solo papel que lo autorizara. Lo que sigue es una de esas historias que parecen demasiado bizarras para ser ciertas, y sin embargo están documentadas en el detrás de escena que el propio Collora registró con su cámara.
La propuesta que nadie esperaba
La conversación está registrada en el documental Behind the Mask: The Batman Dead End Story. Collora le comenta a Stallone que está preparando una pequeña película del Hombre Murciélago, el actor pregunta si los estudios podrían llegar a intervenir y, tras una pausa que debe haber durado una eternidad, acepta. Con ese nombre sobre la mesa, conseguir a Mark Hamill —la voz mítica del Joker en la serie animada de los años noventa— fue casi un trámite. No fue magia ni improvisación: fue el efecto dominó de un sí inesperado.
Un corto sin permisos y con criaturas
El corto original, Batman: Dead End, mostraba a Batman persiguiendo a Joker después de una fuga de Arkham, y en el medio se cruzaban un xenomorfo y un depredador, esos monstruos que el cine ya había hecho famosos. Se presentó en la convención de San Diego de 2003 y después dio vueltas por internet en formato casero, sin que la Warner Bros. le moviera el piso a nadie. Era un pasatiempo de fanático, hecho con cariño y con muchas ganas, pero lo que vino después le agregó una capa de mito que todavía hoy se comenta.
La prueba de vestuario que lo frenó todo
El día que el equipo fue a la casa de Stallone para probarle el traje, el actor confesó algo que terminó de cerrar la puerta: había puesto al tanto a su entorno profesional. Casi de inmediato confirmó que se bajaba, y Hamill, fiel a su palabra, tomó la misma decisión poco después. Collora levantó el guante y siguió adelante con otros actores, y el corto terminó rodándose igual. Lo que había empezado como un sueño compartido se transformó en un proyecto solista.
El eco que quedó
Años más tarde, cuando el guionista Frank Miller salió a decir públicamente que veía a Stallone perfecto para una versión madura de Batman inspirada en El regreso del caballero oscuro, el actor respondió que se identificaba con la situación del personaje y que, si la energía seguía ahí, podía llegar a ser una revelación. No pasó de esas palabras. Y acá viene la pregunta que me llevo a casa, y que le dejo a quien esté leyendo: ¿habría cambiado algo en la historia del cine de superhéroes si Stallone se hubiera puesto finalmente la capa? Yo, la verdad, no lo sé. Pero me gusta pensar que ese cruce fugaz entre un director con un sueño gigante y dos actores que se animaron a soñar con él ya alcanzó para dejar una huella.
