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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un candado, un estacionamiento y una sentencia que se volvió ruido en Neuquén

Un cliente dejó la bicicleta asegurada en la playa de un supermercado, volvió del super y se topó con el vacío. La Justicia confirmó que el comercio debe pagar una multa millonaria y abrió un debate que muchos vecinos conocen de memoria.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 21 h
Un candado, un estacionamiento y una sentencia que se volvió ruido en Neuquén

Son las siete de la tarde de un día cualquiera en Neuquén capital y la señora María, vecina del barrio Belgrano, todavía se cruza con clientes que llegan en bici al supermercado del que todos hablan en el barrio. No es una novedad: aquí, como en tantas ciudades de la región, mucha gente pedalea hasta el super, ata el rodado en el estacionamiento y se mete a comprar con la idea de que veinte minutos no pasa nada. La historia que terminó en un fallo judicial reciente cuenta justamente lo contrario: algo pasó, y la Justicia le dio la razón a quien pedaleó hasta la góndola.

La bicicleta que se perdió entre las góndolas

El episodio que terminó en el expediente es sencillo de contar y por eso mismo duele. Un cliente llegó al comercio, dejó su bicicleta atada con candado en la playa de estacionamiento designada a tal fin y entró a hacer las compras de siempre. Cuando volvió a buscar el rodado, ya no estaba. No hubo forzamiento visible, no hubo descuido: el hombre había tomado el recaudo elemental de asegurarla. Con ese cuadro, presentó el reclamo ante la Dirección Provincial de Protección al Consumidor, que imputó al supermercado por fallas de seguridad en sus propias instalaciones.

Una multa que pesa más que la bici

La sanción que terminó confirmada en los tribunales representa un monto cercano a los 4 millones de pesos, cifra que se obtiene de equiparar la multa con cinco canastas básicas alimentarias y que, como se escucha en los pasillos del organismo, supera con holgura lo que habría costado reponer la bicicleta. El comercio ejerció su defensa primero en sede administrativa y después llevó la pulseada a la Justicia, pero el fallo le fue adverso: la sanción quedó firme y, en paralelo, el damnificado mantiene abierta una causa en el fuero civil para reclamar el resarcimiento directo. Desde el organismo aclararon que el expediente administrativo funciona como prueba preconstituida para ese otro proceso, un dato que en la práctica le cambia el peso al reclamo.

Por qué el supermercado terminó pagando

  • La playa de estacionamiento es un espacio habilitado por el comercio para uso de sus clientes y, por lo tanto, está bajo su responsabilidad.
  • El cliente había tomado los recaudos básicos: dejó la bici en el lugar indicado y la aseguró con candado.
  • Los carteles que dicen "no nos hacemos responsables por hurtos" no tienen valor legal y pueden inducir a confusión.
  • Quienes mantengan esa cartelería pueden recibir una infracción que derive en una multa adicional.
  • Los objetos que el consumidor lleva consigo dentro del local, como el celular o la cartera, quedan a su cargo; los que deja en el estacionamiento corren por cuenta del establecimiento.

Así lo explicó el organismo provincial, que trazó una línea muy clara entre lo que cada uno cuida por sí mismo y lo que el comercio debe custodiar. En criollo: si te sacan el teléfono del bolsillo adentro del súper, la pelea es tuya; si te llevan la bici del estacionamiento que el propio comercio habilitó, la pelea también es tuya, pero la firma que te tiene que responder está a la vuelta. Esa distinción es la que, según me confiaron en la Dirección, generó más de un dolor de cabeza entre comerciantes que creían que un cartelito en la puerta les servía de paraguas. La respuesta, ahora con aval judicial, es que no.

“Yo siempre les digo a los vecinos del barrio que se puede reclamar, y que el comercio no se puede esconder detrás de un cartel. Ahora, con un fallo de por medio, la conversación es otra.”María, vecina del barrio Belgrano

El expediente judicial por la reposición de la bicicleta sigue abierto y la multa ya quedó firme, de modo que el caso seguramente seguirá dando que hablar en las mesas de los bares del centro, donde más de uno recuerda haber perdido algo en un estacionamiento y haberse quedado con las manos vacías a la hora de pedir explicaciones. La recomendación que repiten los que conocen el expediente es la de siempre: denunciar, reclamar y no dar por buena la primera negativa del local. Después de todo, como repite la gente del barrio mientras acomoda las bolsas en el canasto, la próxima víctima podés ser vos.

SG

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