Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Un solo número para saber cómo envejece el cuerpo y la mente: la métrica que une cinco dimensiones clave de la salud

Investigadores de todo el mundo trabajan en un indicador que combina cognición, movilidad, sentidos, ánimo y energía para anticipar deterioros antes de que se conviertan en enfermedad. Todavía no integra los chequeos de rutina, pero avanza en ensayos clínicos.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 49 d
Un solo número para saber cómo envejece el cuerpo y la mente: la métrica que une cinco dimensiones clave de la salud

En un consultorio de geriatría del barrio de Belgrano, doña Elsa, de setenta y dos años, se para del asiento con un pequeño esfuerzo, ajusta los anteojos y me dice que ella siempre se controló la presión y el colesterol, pero que nunca nadie le preguntó qué tan rápido camina ni cuánta fuerza tiene en las manos. Esa escena, que se repite en muchos barrios de Buenos Aires, es justo lo que un grupo de especialistas en longevidad quiere cambiar: dejar de mirar las enfermedades de a una y empezar a medir cómo funciona el cuerpo y la mente en conjunto, con un único puntaje.

Qué mide la llamada capacidad intrínseca

El indicador en cuestión se llama capacidad intrínseca y fue formalizado por la Organización Mundial de la Salud en 2015, dentro de su programa de envejecimiento saludable. No se trata de un análisis de laboratorio ni de una escala de bienestar a la ligera: es una métrica que reúne cinco dimensiones del funcionamiento humano y las expresa en un solo número, con el objetivo de detectar deterioros antes de que deriven en enfermedades graves.

  • Cognición: memoria, atención y velocidad para procesar información.
  • Locomoción: fuerza muscular, equilibrio y velocidad al caminar.
  • Capacidad sensorial: visión y audición.
  • Bienestar psicológico: estado de ánimo y ausencia de depresión o ansiedad.
  • Vitalidad: niveles de energía, fatiga y tolerancia al esfuerzo físico.

Varias de las pruebas que alimentan ese puntaje ya se usan hace años en los consultorios: la velocidad al caminar, la fuerza de agarre de la mano, los tests de detección de deterioro cognitivo o las audiometrías forman parte del arsenal clásico de la geriatría. Lo realmente nuevo, según explican los especialistas, es combinarlas en un índice único y, sobre todo, seguirlo a lo largo del tiempo, como si fuera un termómetro del envejecimiento.

“Incluso cuando las personas son bastante robustas y no tienen ninguna enfermedad, aún podemos detectar cambios en su capacidad.”John Beard, profesor de envejecimiento productivo en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia

Esa frase la dijo John Beard, uno de los impulsores del concepto dentro de la OMS, y resume la promesa del instrumento: ver venir los problemas mucho antes de que aparezcan. Para Beard, contar con esa señal temprana abre la puerta a intervenciones que ya están al alcance, desde programas de ejercicio hasta ajustes en la medicación, en lugar de esperar a que la caída, la fractura o el cuadro depresivo ya estén instalados.

En Francia se lleva adelante un ensayo en el que adultos mayores completan, cada cierto tiempo, cuestionarios sobre su capacidad intrínseca y reciben recomendaciones personalizadas. Cuando el puntaje baja, los derivan a un médico clínico o a un especialista en geriatría para estudios más profundos. Aunque los resultados todavía no son concluyentes, la experiencia ya muestra que es posible medir y, sobre todo, monitorear.

En paralelo, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados para la Salud de Estados Unidos financia un programa que busca probar que esa capacidad refleja cómo se siente y funciona una persona, y que puede mejorar con ejercicio físico o con fármacos ya existentes. Si los ensayos lo confirman, la capacidad intrínseca no solo serviría como herramienta de seguimiento: podría convertirse en un criterio para aprobar medicamentos dirigidos al envejecimiento, un campo que hasta ahora se movía sin un marcador. Volviendo al consultorio de doña Elsa, la pregunta ya no es si algún día ese número entrará en la rutina médica, sino cuándo dejará de ser una rareza para empezar a formar parte, también acá, del chequeo de toda persona grande.

SG

Te puede interesar