Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Una ventana inesperada a Malvinas: lo que muestra "Los vencedores", el documental que incomoda y emociona a la vez

Pablo Aparo pasó casi seis meses en las islas para filmar a los kelpers en su vida diaria. El resultado, premiado en el BAFICI, puede verse todavía en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba. Un relato que corre el foco de la guerra y lo pone en quienes siguen viviendo en el lugar.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 36 d
Una ventana inesperada a Malvinas: lo que muestra "Los vencedores", el documental que incomoda y emociona a la vez

Llego a la sala de cine con la sensación de que voy a ver otra vez la misma historia de siempre: la de una guerra lejana, contada desde Buenos Aires, con mapas y fechas que ya conozco de memoria. Pero apenas empieza "Los vencedores", el último documental de Pablo Aparo, esa previsibilidad se rompe. Lo que aparece en la pantalla no es la versión épica que uno se crió escuchando, ni la denuncia automática contra el ocupante. Es otra cosa: es la vida cotidiana de gente que sigue viviendo en Malvinas, en sus granjas, con sus ovejas, con su viento constante, y que carga con la guerra como una marca en la piel, no como un orgullo de bandera.

Aparo es un cineasta de cuarenta años que viajó tres veces a las islas: diez días en 2020, y luego estadías largas en 2023 y 2024 que, sumadas, dan casi seis meses de convivencia. Antes del primer viaje se hizo una pregunta que a muchos argentinos se nos cruza por la cabeza y pocos se animan a formular en voz alta: cómo hace la gente de ahí, los alrededor de tres mil quinientos civiles, para vivir al lado de una base militar enorme, comparable en cantidad de efectivos a la propia población, sin que eso parezca una anomalía. Esa duda fue el motor del documental.

Matt, la granja y la cámara como extranjera

La gestión de los permisos no fue sencilla. Aparo los tramitó ante la Administración de Malvinas y se encontró con respuestas desparejas: algunos vecinos colaboraron, otros le pidieron directamente que guardara la cámara o le bloquearon el acceso a determinados lugares. El único que aceptó de lleno la propuesta de filmación fue Matt, un terrateniente local dueño de una estancia enorme enclavada en medio de las montañas, conocido además por expresar sin filtro su rechazo hacia la Argentina. Esa misma tarde, después del sí, Aparo ya estaba durmiendo en la granja. La convivencia de los dos, el porteño y el kelper, el porteño que carga con el nombre del país que Matt no quiere ni mencionar, es el eje narrativo del documental.

A Matt lo define una frase que el propio Aparo repite: es el tipo de persona que te dice en la cara lo que piensa, sin filtro diplomático. Esa misma franqueza es la que termina abriendo puertas en la película, incluso cuando hay tensiones que se notan en el aire.

El Salón de la Pradera del Ganso y la incomodidad de un argentino

Uno de los momentos más fuertes del documental ocurre cuando Aparo y Matt visitan juntos el Salón de la Pradera del Ganso, el lugar donde el Ejército argentino mantuvo encerrados a los isleños durante varias semanas en mayo de 1982. Matt y su propia familia estuvieron entre los detenidos. Cuando los presentes advirtieron que había un argentino en la sala, la reacción fue inmediata: varios asistentes se levantaron y se fueron. No hubo golpes ni insultos: hubo silencio, distancia, un retiro que pesa más que cualquier grito. El documental registra esa incomodidad sin morbo y sin subrayados.

“Yo no vine a pedir disculpas en nombre de nadie. Vine a ver cómo viven, y a contar lo que encontraba. La reacción en el Salón fue una respuesta a lo que yo representaba, no a mí como persona.”Pablo Aparo, cineasta

Lo que cuentan los kelpers y casi no se cuenta acá

"Los vencedores" recoge además una serie de testimonios sobre el período bélico que circulan poco en la Argentina continental. Isleños que abrieron galpones después del cese del fuego cuentan que encontraron donaciones de ropa de invierno y de alimentos enviadas desde el continente para los soldados argentinos, que habían pasado el invierno austral sin recibirlas. Aparecen también cartas que soldados argentinos escribieron a los propios kelpers, redactadas en inglés elemental, pidiendo comida o abrigo. Son piezas chicas, casi íntimas, que corren el eje del relato: muestran que la guerra no fue un bloque homogéneo de heroísmos y monstruos, sino un entramado de miserias compartidas en medio del frío.

  • 2020: primer viaje de Aparo a Malvinas, de diez días, para reconocimiento.
  • 2023 y 2024: dos estadías largas que, sumadas, dan cerca de cinco meses de convivencia.
  • Permisos de filmación gestionados ante la Administración de Malvinas, con respuestas desparejas.
  • Matt, terrateniente local, único que aceptó la filmación de entrada; esa misma tarde Aparo duerme en su granja.
  • Visita al Salón de la Pradera del Ganso, donde estuvieron detenidos Matt y su familia en mayo de 1982.
  • Hallazgos en galpones tras el cese del fuego: donaciones argentinas sin distribuir y cartas de soldados a kelpers en inglés básico.
  • Dos premios en el BAFICI y funciones en el Malba, además de salas en Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba.
  • Programación variable: conviene revisar cartelera antes de ir.

Salgo de la sala con la cabeza llena de imágenes que no me esperaba: el viento sobre la turba, las ovejas, Matt hablando con una franqueza que acá sería mal vista y allá parece moneda corriente, el silencio de los que se levantan del Salón de la Pradera del Ganso. "Los vencedores" no viene a cerrar el debate sobre Malvinas, ni a traicionar ninguna bandera: viene a sumar una mirada que, viniendo de un porteño, tiene un valor adicional. Y eso, en un tema tan cargado, ya es muchísimo. Quien quiera acercarse, tiene todavía la chance: la película sigue en cartelera en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba, aunque la programación cambia semana a semana y conviene chequearla antes de ir.

SG

Te puede interesar