Valencia se puso la capa y Boca bailó a Racing en Rosario
El ecuatoriano clavó un triplete en veinte minutos, el Xeneize lo dio vuelta 3-2 en el Gigante de Arroyito y se metió entre los cuatro mejores de la Copa Argentina. Ahora le toca el Taladro.
Lo vi con estos ojos: Enner Valencia levantó el puño, miró al banco y se fue corriendo hacia el corner como si la Copa Argentina se la debieran de antes. En veinte minutos liquidó a la Academia, que se había hecho la dueña del partido y terminó masticando bronca en el Gigante de Arroyito. Tres goles del ecuatoriano, un 3-2 final y el pase a semifinales servido en bandeja.
Porque Racing arrancó dormido y se despertó goleando. Antes de los veinte del primero, Gastón Lodico facturó de olímpico, ese tipo de goles que te hacen acordar a la quinta del barrio cuando el pibe la clavaba de escuadra y todos terminaban con las manos en la cabeza. Ya en el arranque del complemento, Tomás Conechny estiró la ventaja y la cosa pintaba para festejo académico.
Hasta que apareció Valencia, claro. El delantero se hizo cargo, se sacó la marca de encima como quien se saca un abrigo en enero y en un abrir y cerrar de ojos dio vuelta el marcador. El Xeneize, que se había ido al vestuario masticando quejas, volvió cambiado de ropa, mental y futbolísticamente.
El cruce caliente con el árbitro
Antes del entretiempo, Leandro Paredes le marcó el terreno al juez Andrés Gariano cuando se iban al túnel. El capitán le recriminó un par de decisiones y le soltó un no te hagas el canchero que retumbó en el pasillo. La cosa no pasó a mayores, pero dejó la foto de un Boca que no se calla nada.
El presente del equipo de Arruabarrena
- Quinto en la Zona A del Torneo Clausura, con 17 puntos, y todavía con chances en la tabla anual.
- Quince partidos sin perder, una racha que arrancó a principios de agosto con un empate ante Newell's en la Roseda.
- En la Sudamericana también está entre los cuatro mejores: viene de eliminar a San Pablo y se cruzará con Vasco da Gama en la semi.
- Por Copa Argentina, el próximo cruce será ante Banfield, el Taladro, que espera en la otra vereda del cuadro.
Lo que viene pinta bravísimo. Boca tiene dos frentes abiertos en simultáneo, dos certámenes donde ya está entre los cuatro mejores y una racha que lo empuja. La próxima parada, el Taladro por Copa Argentina, con la mochila de saber que este equipo, cuando se enciende, no se lo sacan de encima ni con receta. Y mientras tanto, en algún lugar de Rosario, un tal Valencia se habrá dormido mirando el techo y pensando que todavía le quedan varios capítulos para escribir. Se entiende. Este Boca, cuando aparece el nueve, aparece todo.
