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Viernes, 16 de octubre de 2026
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A casi siete kilómetros de altura, la guerra se siente de otra manera: llega la nueva apuesta bélica de Apple TV

Austin Butler y Callum Turner encabezan una miniserie de nueve episodios sobre el 100º Grupo de Bombardeo, con Steven Spielberg como productor. La ficción revive los vuelos sobre la Alemania nazi y el costo humano de cada misión.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 20 d
A casi siete kilómetros de altura, la guerra se siente de otra manera: llega la nueva apuesta bélica de Apple TV

Imaginate la cabina de un bombardero en pleno invierno sobre Europa: el aliento se congela apenas sale de la boca, las máscaras de oxígeno cuelgan del techo como recordatorios de que el cuerpo humano no fue pensado para estas alturas, y abajo, en la oscuridad, se adivina el territorio enemigo. A unos siete kilómetros del suelo, la Segunda Guerra se vivía con una crudeza particular, porque la pelea no terminaba en tierra ni empezaba en un frente clásico: empezaba y terminaba dentro de esas aeronaves, con fríos heladores, motores que tosían y la certeza de que cada viaje podía ser el último. Esa es justamente la experiencia que viene a poner en pantalla Apple TV con Los amos del aire, una miniserie de nueve episodios que tiene a Austin Butler y a Callum Turner como protagonistas y a Steven Spielberg como productor, en una ficción creada por los guionistas John Shiban y John Orloff.

Una tripulación muy particular

El centro de la historia es el 100º Grupo de Bombardeo, conocido con el apodo de Bloody Hundredth, una unidad de la fuerza aérea estadounidense que participó en misiones sobre la Alemania nazi. Para entender la magnitud del asunto alcanza con un número: sus integrantes combatían a unos siete kilómetros de altura, una altitud donde la falta de oxígeno y el frío extremo dejan de ser detalles y se transforman en parte de la estrategia de supervivencia. Lo que propone la serie es meterse de lleno en esa rutina, donde cada misión combinaba el rigor del entrenamiento, la precisión técnica y una cuota enorme de vulnerabilidad.

El equipo creativo detrás de cámara

La serie lleva la firma de John Shiban y John Orloff, dos guionistas con trayectoria en la pantalla chica. Shiban viene de trabajar en Ozark, una de las ficciones más celebradas de los últimos años por su retrato del crimen y la familia, mientras que Orloff escribió para Hermanos de sangre, otra serie bélica de referencia que marcó a una generación de televidentes. La diferencia con aquella producción es que acá el campo de batalla no está en el frente terrestre sino en el aire, y la épica se mide en raids nocturnos, formaciones de aeronaves y la espera interminable antes de cada despegue.

  • Elenco principal: Austin Butler y Callum Turner como caras visibles de la tripulación.
  • Producción ejecutiva: Steven Spielberg, que vuelve a asociarse con historias de guerra.
  • Guion: John Shiban (Ozark) y John Orloff (Hermanos de sangre).
  • Formato: nueve episodios disponibles en Apple TV.
  • Escenario: misiones del 100º Grupo de Bombardeo sobre la Alemania nazi.

Los hombres detrás del uniforme

La serie no se queda en el operativo militar. También recorre los destinos de los miembros del grupo, porque no todos volvieron de cada misión: hubo hombres derribados que terminaron como prisioneros, otros que regresaron heridos y muchos que ya no volvieron. Ese recorrido humano es el que convierte a la ficción en algo más que un recital de acciones bélicas, y la vuelve un retrato de los soldados como personas, con sus nombres, sus familias y sus motivos para seguir subiendo al avión cada mañana sabiendo lo que les esperaba arriba.

A mí, como televidente, lo que más me atrapa de estas series es ese doble juego: por un lado la fascinación casi técnica por las máquinas, los vuelos rasantes y las misiones imposibles; por el otro, la posibilidad de ponerle cara a los que pelearon y, sobre todo, a los que no volvieron. En un país acostumbrado a contar sus propias guerras con distintos acentos, ver cómo otras tradiciones narran sus tragedias recientes termina resultando una experiencia muy humana, muy cercana y, por qué no, también una invitación a preguntarnos qué historias propias seguimos sin animarnos a contar.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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