Arrancó la danza en Sacramento: los Lakers de Doncic se dieron el gusto en su primer ensayo
El conjunto angelino aplastó 127-103 a los Kings en el debut de la pretemporada 2026-27, con Luka como faro y un novato que se ganó su lugar desde el banco. Lo de LeBron James ya es pasado y el equipo empieza a probar su nueva identidad, sin Kessler ni Reaves.
Dicen que la pretemporada sirve para tantear y que los resultados no importan. Pero a mí, que ya peino canas viendo baloncesto, me gusta ver la primera imagen: cómo se para un equipo, quién toma la primera pelota caliente, qué cara pone la banca cuando entra. Eso lo vi esta madrugada en el Golden 1 Center, donde los Lakers de Los Ángeles se sacaron de encima a los Sacramento Kings por 127-103 y dejaron una sensación rara: la de un plantel que ya sabe que tiene que jugar sin muletas.
Doncic, modo piloto automático
El base esloveno volvió a hacer lo que mejor sabe: decidir. En apenas 16 minutos, todos del primer tiempo, Luka Doncic firmó 21 puntos, repartió tres asistencias y se llevó dos robos. Recibió un golpe fuerte en el cuádriceps durante el segundo cuarto y ni se inmutó: siguió en cancha hasta el entretiempo y, con la diferencia ya a favor, se fue a la ducha a descansar.
En la franquicia saben que esta temporada pasa por él. La salida de LeBron James durante el mercado de pases dejó un hueco que ni el marketing ni los históricos alcanzan a tapar. Por eso verlo manejar el ritmo en la primera mitad fue un mensaje para todos: el que tiene la pelota es este, el resto se acomoda.
Cameron Carr, el chico de la noche
- 19 puntos desde el banco en su debut.
- 3 de 7 en triples y cero pérdidas.
- Entrada con gol de aire en una segunda unidad con espacio para crecer.
Porque mientras Doncic encabezaba la orquesta, el banco tenía su propia película. Cameron Carr, novato sin cartel, clavó 19 puntos, acertó tres de siete triples y terminó el partido sin entregar el balón. Para un tipo que pelea por un lugar en la rotación, fue la clase de presentación que te hace ganarte un minuto extra del entrenador.
Eso sí: no todo fue color de rosa. La pretemporada también dejó lecturas incómodas. Walker Kessler, el pivote que llegó para darle otra fisonomía al juego interior, se quedó afuera por una lesión en un dedo. Austin Reaves, una de las patas de la creación ofensiva, tampoco pisó la cancha por molestias en el tobillo. Así, el primer ensayo sirvió para probar rotaciones y defensas a presión, pero con dos fichas importantes todavía guardadas en el cajón.
En lo táctico, los Lakers mostraron presión alta y rotación en el perímetro, hasta hacer que los Kings quemaran la primera posesión lanzando sobre la chicharra. Es el tipo de detalle que un periodista deportivo marca con asterisco: a esta altura del año, lo importante es el ADN, no el marcador.
Ahora viene lo lindo. El calendario de la pretemporada sigue y el próximo compromiso de los Lakers será una nueva parada en la misma gira californiana. Ahí, si la rodilla y el dedo lo permiten, ya deberían verse Kessler y Reaves en cancha, y se podrá empezar a sacar conclusiones más finas sobre cómo se reparte la pelota en un equipo donde Doncic, otra vez, manda.
