Cuando Tenerife se convierte en el patio de juegos de Guy Ritchie y dos estrellas de Hollywood
Henry Cavill, Jake Gyllenhaal y Carlos Bardem protagonizan "En la zona gris", una película de acción rodada en las Islas Canarias que mezcla persecuciones, conspiraciones y paisajes volcánicos bajo la mirada de un director que viene dejando huella tanto en la pantalla grande como en la televisión.
Lo primero que uno imagina al escuchar el nombre de Guy Ritchie es el ruido de una taberna londinense, un golpe seco sobre la barra y un tipo con acento cerrado sacando a relucir un plan tan retorcido como elegante. Pero el director británico parece haber cambiado esa geografía habitual por playas de arena oscura, acantilados volcánicos y un océano que se confunde con el horizonte, porque "En la zona gris" («In the Grey» en su título original) se rodó íntegramente en Tenerife, la isla más grande del archipiélago canario, y esa decisión se nota en cada fotograma de la película.
Lo que llega a la pantalla es una propuesta de acción puro estilo Ritchie: conspiraciones que se cruzan con criminales de distinta extracción, persecuciones en buggy por caminos de tierra, bares donde las discusiones se resuelven a los tiros y explosiones que parecen sacadas de un festín pirotécnico. Pero el envoltorio cambia, y mucho. Las Islas Canarias aparecen en la ficción como un territorio bajo el control de un misterioso millonario, un dato clave del argumento que funciona como punto de partida para todo el engranaje de intriga y tiroteos.
Un reparto con peso propio
- Henry Cavill: el actor que el mundo conoció como Superman vuelve a ponerse en la piel de un personaje de acción después de su paso por la saga "The Witcher" y por títulos como "Misión de rescate" o "El hombre de acero".
- Jake Gyllenhaal: con una carrera que va del thriller psicológico ("Prisioneros", "Zodiaco") al drama romántico ("El diario de Noah") y la acción ("Calles peligrosas"), acá se suma a un proyecto de ritmo más desbocado.
- Carlos Bardem: el actor español, sobrino del Nobel Javier Bardem y ganador del Goya por "Carne cruda", aporta la cuota ibérica a un elenco predominantemente anglosajón y se luce en papeles de intensidad contenida.
El sello Ritchie, entre el cine y la TV
Para quienes seguimos al director desde hace años, "En la zona gris" se inscribe en una línea que viene dando resultados. Ritchie se hizo famoso con "Lock, Stock and Two Smoking Barrels" y "Snatch: Cerdos y diamantes", dos himnos del cine de Londres con diálogos afilados y personajes pintorescos. Después viró hacia franquicias más grandes con "Sherlock Holmes" y su secuela, y hacia la reconstrucción histórica de la Guerra Fría con "Operación U.N.C.L.E.", donde ya demostró que sabía manejar estrellas de Hollywood con pulso firme. En los últimos años, además, se metió de lleno en la televisión con series como "The Gentlemen" (basada en su propia película), "Mobland" y "El joven Sherlock", y tiene en preparación "Capital". "En la zona gris" se suma a esa agenda que mezcla pantalla grande y chica con la misma energía entreada.
Ficha básica para no perderse: dirección de Guy Ritchie, guion del propio Ritchie junto a Ivan Atkinson y Marn Davies (los mismos con los que viene trabajando desde "The Gentlemen"), producción entre Reino Unido y Estados Unidos, y un rodaje que aprovech�
Por qué vale la pena mirarla
Y acá viene lo mío, porque un servidor de ustedes no puede evitar tomar posición. Más allá de que el guion pueda tener los altibajos que se le critican a Ritchie cuando se aleja del Londres de sus primeras películas, hay algo muy disfrutable en ver a dos actores del porte de Cavill y Gyllenhaal corriendo por paisajes que no son los habituales del género, con la luz particular de Canarias de fondo y con la mano de un director que sabe cómo filmar una pelea en un bar como pocos. Puede que "En la zona gris" no sea la mejor película de su director ni la actuación más recordada de sus protagonistas, pero tiene esa cosa entrañable del cine de acción bien hecho, de ese que te lleva a las butacas del patio sin pedirte demasiado más que dos horas de buen entretenimiento. Y a esta altura, con tanto algoritmo recomendando lo mismo, eso ya es bastante.
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