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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El mouse que aprende a clickear: Logitech presentó el PRO X3 Superstrike y quiere cambiar la forma en que se siente cada disparo

El nuevo mouse competitivo de la marca suiza suma clics hápticos ajustables, hasta 135 horas de batería y un sensor de 44.000 DPI, con el objetivo de darle al jugador el control más fino posible sobre cada pulsación.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 9 d
El mouse que aprende a clickear: Logitech presentó el PRO X3 Superstrike y quiere cambiar la forma en que se siente cada disparo

A primera vista parece un mouse más, de esos negros, simétricos, sin estridencias, que suelen poblar los escritorios de quienes se pasan horas frente a una pantalla. Pero cuando uno lo apoya en la mano y empieza a moverlo, se da cuenta de que el Logitech G PRO X3 Superstrike juega en otra liga: la de los dispositivos pensados para que cada clic se sienta exactamente como el jugador lo necesita, ni antes ni después, ni más duro ni más suave. Y eso, en el mundo de los videojuegos competitivos, puede ser la diferencia entre ganar una ronda o perderla en un abrir y cerrar de ojos.

La gran apuesta: clics que se ajustan al milímetro

La novedad más comentada del lanzamiento es el sistema HITS, una tecnología que reemplaza los microinterruptores mecánicos y ópticos clásicos por un sensor inductivo con respuesta háptica. En criollo: el botón ya no es solo un interruptor que se aprieta o no se aprieta, sino un sistema que detecta qué tan lejos llega el dedo y devuelve una vibración que el usuario puede configurar. La marca ofrece seis intensidades de vibración y la posibilidad de modificar el punto exacto en el que se registra la pulsación, además de ajustar la distancia de Rapid Trigger, esa función que reinicia el clic cuando el dedo vuelve a moverse.

Todo eso se maneja desde Logitech G HUB, el programa de configuración disponible para PC y Mac. Desde ahí se pueden guardar perfiles en la memoria interna del mouse, lo que resulta clave para los jugadores que suelen llevar el dispositivo a distintas máquinas o a torneos donde no quieren depender de software externo.

135 horas de batería, sensor de 44.000 DPI y conexión a 8000 Hz

La promesa de batería es, para mí, uno de los datos más tranquilizadores del anuncio. En un mouse de esta categoría, quedarse a mitad de una partida competitiva es un papelón que nadie quiere protagonizar. Las 135 horas, siempre hablando de uso inalámbrico, marcan un salto interesante respecto al PRO X2 y dejan al Superstrike en la conversación de los ratones de mayor autonomía del segmento.

Diseño pensado para competir, no para decorar

El equipo mantiene la silueta simétrica y sin perforaciones que ya es una marca registrada de la línea PRO. Pesa 59 gramos, una cifra que lo deja en el rango liviano que suelen buscar los jugadores de disparos, y viene con patas de PTFE en la base para deslizarse tanto sobre tela como sobre cristal. La caja incluye además cintas de agarre opcionales, un detalle que muchos agradecerán para personalizar el tacto según el tamaño de la mano.

Lo que no tiene también dice mucho: nada de iluminación RGB, ni botones laterales extra para multitarea, ni rueda con desplazamiento libre. La filosofía es clara, casi puritana: todo lo que sobra se va, y lo que queda está al servicio del movimiento y la precisión.

Esta entrega llega tras varias generaciones de la línea PRO que ya se ganaron un lugar en escritorios y escenarios de esports, y la sensación que deja el anuncio es la de una evolución cuidada, sin saltos al vacío. El Superstrike no reinventa la rueda, pero le agrega una capa de personalización que, a mi entender, lo vuelve especialmente interesante para quienes viven pendientes de los milisegundos. Y en un mercado donde cada marca pelea por un milímetro de ventaja, eso es muchísimo.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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