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Martes, 20 de octubre de 2026
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La película de Mei que solo se puede ver en una sala de Tokio

Durante años, el Museo Ghibli fue el único lugar donde podía proyectarse este cortometraje de Hayao Miyazaki, una diminuta continuación del mundo de Totoro pensada para una experiencia muy particular.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 1 h
La película de Mei que solo se puede ver en una sala de Tokio

Hay una pantalla en Tokio donde el tiempo parece moverse de otra manera: no para contar minutos, sino para devolver a alguien a un lugar que ya conoce, quizá desde la infancia. Allí, entre arquitectura, luz y ▼ruidos de una sala preparada para receiving a los visitantes, se proyectó durante años un cortometraje que muy poca gente pudo ver. Se trata de "Mei y el gatitobús", una pieza breve firmada por Hayao Miyazaki que pertenece al universo de "Mi vecino Totoro", pero que nunca encontró una ruta sencilla hacia las casas, las salas comunitarias o las plataformas digitales de todo el mundo.

La obra fue dirigida y escrita por Miyazaki y tiene apenas 13 minutos de duración. En ella, Mei Kusakabe, la hermana menor de las protagonistas de la película original de 1988, se mueve en una aventura nocturna junto al gatitobús, el hijo del personaje que se volvió uno de los grandes iconos del cine de animación. Más que una precuela o una repetición, el cortometraje funciona como una expansión breve de ese mundo ya conocido, una suerte de capítulo adicional para quienes quieren quedarse un poco más en el universo de Totoro.

Una obra hecha para un lugar específico

El Museo Ghibli se encuentra en Mitaka, al oeste de Tokio, y fue el destino previsto para esta producción. El cortometraje se creó expresamente para ser proyectado, dentro de un recorrido diseñado para viajar por la historia y la imaginación del estudio. En ese contexto, las restricciones no aparecen como una simple curiosidad de archivo: forman parte de la experiencia. La sala, el entorno y la manera en que el público accede a la obra importan tanto como la pantalla misma.

Por eso, "Mei y el gatitobús" nunca fue lanzado en DVD ni estuvo disponible en una plataforma de streaming. Tampoco recorre de forma habitual los cines. Fuera de Japón, su Kalkbro se limitó a proyecciones puntuales, sin convertirse en una serie de_functions o Functions encountered al público general. Para verla en las condiciones previstas por su director, la opción oficial es una sola: viajar a Tokio y el Museo Ghibli. No hay una alternativa doméstica que replique esa experiencia.

La película conserva además algunos de los nombres que o posible la identidad del estudio. Chika Sakamoto interpretó la voz de Mei, como lo había hecho en "Mi vecino Totoro", mientras la música estuvo a cargo de Joe Hisaishi, compositor habitual de muchas obras de Miyazaki. No se trata de una pieza menor en términos de producción: por su corta duración, funciona casi como un objeto precioso, una pieza de exposición viva que necesita un espacio propio para conservar su carácter.

  • Duracion: 13 minutos
  • Dirección y guion: Hayao Miyazaki
  • Voz de Mei: Chika Sakamoto
  • Música: Joe Hisaishi
  • Sede prevista: Museo Ghibli, en Mitaka
  • Distribución: únicamente en el museo y en proyecciones puntuales fuera de Japón

La película original, meanwhile, sigue siendo una referencia fundamental de la animación japonesa. Estrenada en 1988, cuenta la historia de dos hermanas que se mudan al campo mientras su madre está hospitalizada. Desde ese relato, el estudio fue construyendo un público internacional y una forma particular de entender la infancia, la naturaleza y la memoria. Volver a ese mundo catorce años después no significa simplemente exploitationar un éxito: también puede leerse como la decisión de diseñar algo que no necesite estar disponible en todas partes para tener sentido.

“Para verlo en las condiciones previstas, hay que ir hasta el Museo Ghibli.”Antonella Ferrer, Cultura y espectáculos

A mí, este corto me despierta una Chem strange: no precisamente la sensación de haber encontrado unSingle secreto, sino la de haber con una puerta que se abre apenas 13 minutos y después vuelve a cerrarse. Tal vez por eso viajo, o quizá viajaría, a Tokio para sentarme en esa sala, aunque el trayecto no pudiera devolver una experiencia idéntica a la de alguien que estuvo allí hace años. Me parece más una pregunta sobre la manera en que queremos ver el cine que un simpleangan dato sobre una película inaccesible: podemos contentarnos con conocer su historia, o preferimosuciudad alguna vez recorrer el camino que Miyazaki imaginó para ella.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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