Nicolas Cage en su propio laberinto: el doble juego de «Adaptation», la película que se piensa a sí misma
El film de Spike Jonze, escrito por Charlie Kaufman a partir de un libro de Susan Orlean, convierte el proceso de adaptar una novela en el corazón de la historia y le reserva a su protagonista un desafío interpretativo fuera de lo común.
El proyector arranca, las luces de la sala se apagan y, antes de que aparezca el primer plano, ya se respira esa sensación de estar a punto de entrar en un lugar donde nada es lo que parece. «Adaptation» empieza como un proyecto sobre un guionista que intenta adaptar un libro y terminaconvertiéndose en algo mucho más grande: una película que se piensa a sí misma mientras se filma, que se burla de sus propios mecanismos y que, en esa operación, le regala a Nicolas Cage uno de los papeles más exigentes y extravagantes de toda su carrera. La propuesta nació de la pluma de Charlie Kaufman, detrás de cámara se puso Spike Jonze, y la base literaria la aportó Susan Orlean, tres nombres que, sumados, explican por qué la cinta se mueve en un registro donde la comedia, el drama y la neurosis creativa conviven sin pedir permiso.
Un doble papel como declaración de principios
La movida más comentada del filme es, sin dudas, la decisión de confiarle a Cage dos personajes en una misma historia. No se trata de un truco de clones ni de un juego de gemelos al estilo del thriller clásico: el doble papel funciona aquí como una manera de meter al actor dentro del tema de la película, que es, justamente, la adaptación de un libro al cine. Al interpretar a un guionista atribulado y, también, a su hermano gemelo, Cage se vuelve parte del juego metaficcional que propone Kaufman, y cada escena se carga de una ironía que solo se entiende cuando uno mira la película como un espejo del propio oficio de contar historias.
Cage por fuera de la pirotecnia: el actor que ganó un Óscar y supo cambiar de registro
Para quienes asocian a Nicolas Cage con las explosiones, los autos blindados y los gestos desbordados de los años dos mil, «Adaptation» es un buen motivo para revisar la otra cara de una filmografía que también incluye trabajos más contenidos y melancólicos. Vale la pena repasar algunos títulos que muestran esa variedad de registros:
- «Leaving Las Vegas», la película con la que se llevó el Óscar a Mejor actor por componer a un guionista alcoholizado que decide dejar todo atrás.
- «Al límite» («Bringing Out the Dead», 1999), de Martin Scorsese con guion de Paul Schrader, donde se pone en la piel de un trabajador de ambulancias en Nueva York que se desmorona junto con la ciudad.
- «El hombre del tiempo» («The Weather Man», 2005), de Gore Verbinski, un drama con humor amargo sobre un meteorólogo de televisión cuya vida se desmorona en cámara lenta.
- «El señor de la guerra» («Lord of War», 2005), donde se mete en la piel de un traficante de armas en un drama criminal escrito y dirigido por Andrew Niccol.
Lo notable es que «Adaptation» llega en un punto medio de esa carrera, ni en la cresta de la ola de acción ni en el costado más sombrío. Es una película que le pide a Cage algo que muy pocas veces se vio en su trayectoria: que se mire a sí mismo mientras trabaja, que muestre las dudas del creativo, que se ría de las trampas del oficio. Y el actor, lejos de esquivar el riesgo, lo abraza con una energía desopilante que va de lo patético a lo conmovedor en cuestión de segundos.
En lo personal, cada vez que vuelvo a pensar en esta película me pasa lo mismo:termina gustándome más que la primera vez. Hay algo de corajudo en una producción que decide contar el proceso de adaptación mientras se adapta a sí misma, y hay algo de hipnótico en un actor que se presta al juego con todo el cuerpo. Si alguien me preguntara qué Nicolas Cage me gustaría volver a ver en pantalla, no lo dudaría: volvería a elegir a este, el que se animó a ser dos personajes para demostrar que una historia también puede ser, al mismo tiempo, la historia de contarla.
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