Casper llega a la pantalla con la sombra de un ladrón que burló a la Justicia durante décadas
RTVE rueda en Madrid, Murcia, Yecla, Cartagena y Canarias la miniserie que reconstruye la obsesión de un inspector por atrapar a Ángel Suárez Flores, el cerebro criminal que pasó de los bancos al tráfico de drogas sin que la Justicia pudiera frenarlo.
Imaginate la sala de montaje de RTVE en Madrid con ese murmullo típico de los primeros días de rodaje, cuando todavía no se sabe bien qué tono va a tener la historia pero ya se huele que va a tener peso. Eso es lo que se vive estos días en el set de Casper, la nueva miniserie española de tres capítulos que la cadena pública acaba de poner en marcha y que promete sacudir a la audiencia con una de lasTrayectorias delictivas más llamativas que se recuerden en el país.
La serie se mete de lleno con la figura de Ángel Suárez Flores, más conocido en los bajos fondos como Cásper, un tipo que durante casi tres décadas se las ingenió para moverse entre el robo a bancos, el hurto de obras de arte y, ya en la última etapa, el narcotráfico. Lo más inquietante del personaje no es solo la cantidad de golpes que comandó, sino la cantidad de veces que la Justicia lo dejó libre aun teniendo pruebas encima, como si al sistema le costara cerrar el círculo sobre alguien que se había ganado el mote de líder criminal más esquivo de España entre finales de los años noventa y los primeros años del dos mil.
Un thriller policial clásico con elenco de peso
Cada uno de los tres episodios tiene una duración de 70 minutos y la propuesta apuesta sin disimulo al thriller policial de toda la vida, el que prefiere seguir de cerca los operativos y las escuchas antes que repartir pirotecnia visual. En ese marco, la producción se armó con un reparto que en teoría sostiene la apuesta: Rodolfo Sancho, a quien el público argentino conoce por papeles fuertes en ficciones recientes, se pone en la piel del inspector Losada, el policía que pasó años persiguiendo a Cásper casi como una obsesión personal; Roberto Álamo, por su parte, encarna al propio Suárez Flores, ese antihéroe que se mueve entre la sombra y el cálculo frío.
Los acompañan Adriana Torrebejarano, que interpreta a la inspectora Sara Román; Alain Hernández, en el rol de Sapo, el colaborador inseparable del cerebro criminal; y Cristina Alcázar, que se mete en la piel de Elvira Marcos, la jefa de la unidad policial que comanda la pesquisa. Es un elenco pensado para que el peso de las miradas aguante los silencios largos que pide el género.
De Yecla a las Canarias, por los mismos lugares que pisó la banda
- El rodaje arrancó en Madrid y se extenderá por Murcia, Yecla, Cartagena y las islas Canarias, en una decisión de producción que no es decorativa: cada locación coincide con escenarios reales donde operó la organización.
- En Yecla se recreará el asalto al Banco Popular por 18 millones de euros, uno de los golpes más resonantes del expediente real.
- También se reconstruirá el robo de 19 cuadros en la residencia de la empresaria Esther Koplowitz, un golpe que mezcló lujo, planificación y una audacia casi cinematográfica.
- La dirección de fotografía apuesta a mostrar el cambio de siglo en distintas geografías españolas, desde sucursales bancarias y mansiones hasta depósitos, puertos y puntos de despliegue policial.
Lo que más me interesa como espectadora, y se lo confieso al lector sin anestesia, es que Casper no viene a glorificar al ladrón ni a convertirlo en un Robin Hood moderno. La estructura de la serie, centrada en la persecución del inspector Losada y en la paciencia casi enfermiza de una investigación que va sumando piezas, deja entrever que el foco está puesto en el otro lado del mostrador: en el uniformado que no se rinde cuando los tribunales le dan la espalda. Ahí es donde la miniserie puede encontrar su verdadera miga emocional y, honestamente, donde espero que la propuesta apriete.
Por lo pronto, RTVE todavía no confirmó fecha de estreno, pero el hecho de que el rodaje ya esté en marcha y que la producción recorra buena parte del mapa español invita a pensar que el desembarco en la pantalla no debería hacerse esperar demasiado. Si la promesa de rigor histórico se cumple en pantalla, Casper tiene todo para convertirse en una de esas miniseries que se comentan durante años en las sobremesas, de las que dan ganas de googlear al personaje apenas termina el último capítulo y preguntarse, con un poco de incomodidad, cómo fue posible que alguien así haya estado tanto tiempo en la calle.
