Cuatro pasos a Chile cambian de reloj: qué hay que saber antes de cruzar la cordillera neuquina
El adelanto de la hora en el país trasandino reconfiguró los horarios de Mamuil Malal, Hua Hum, Pino Hachado e Icalma. Una guía completa para no quedar varado del lado equivocado de la frontera.
Son las siete de la mañana y en el playón de estacionamiento del paso internacional Mamuil Malal ya se escucha el murmullo de los motores que se calientan antes de la largada. Los primeros viajeros acomodan bollos de chocolate, cargan bidones de agua y revisan la RTO al borde de la ruta provincial 62, en el corazón del Parque Lanín. La escena se repite desde el sábado 5 de septiembre, cuando Chile adelantó sus relojes una hora para entrar en el horario de verano y, de paso, reconfiguró la vida cotidiana de los cuatro pasos fronterizos que conectan la provincia de Neuquén con el territorio chileno.
Lo que parecía un simple cambio de hora terminó moviéndole el tablero a turistas, transportistas y trabajadores golondrina que cruzan la cordillera con frecuencia. Porque los horarios de atención en las barreras ya no son los mismos, y un error de cálculo puede dejar a cualquiera esperando al día siguiente en medio del frío patagónico. Por eso, antes de cargar el auto y poner proa al Pacífico, conviene leer con calma lo que sigue.
Los nuevos horarios, paso por paso
- Mamuil Malal y Hua Hum: atienden de 8 a 19 horas tanto para salir de la Argentina como para ingresar desde Chile, sin diferencias entre sentidos.
- Pino Hachado e Icalma: el egreso hacia Chile se habilita de 8 a 19 horas, mientras que el ingreso a la Argentina se extiende una hora más, hasta las 20.
- Recomendación oficial: la Jefatura de Gabinete neuquina sugiere organizar el recorrido con margen y verificar los horarios de cierre para no quedar varado en la frontera.
La diferencia entre los dos grupos de pasos no es menor. En Pino Hachado e Icalma, quienes vuelven del lado chileno cuentan con sesenta minutos extra que pueden hacer la diferencia entre llegar a casa o tener que pernoctar en San Martín de los Andes o en Junín de los Paz, según el caso. Jorge, un transportista de Villa La Angostura que cada semana cruza madera hacia Temuco, lo explica con una certeza ganada a fuerza de: \"Si salís después de las cuatro de la tarde desde Chile, ya estás jugándotela. Yo una vez me quedé dormido en la moto esperando que abrieran y fue un garrón\". La experiencia, claro, vale oro en estas latitudes.
Por qué Chile cambia la hora cada septiembre
Detrás del movimiento de agujas hay una historia que arranca en 1968, cuando una sequía severa obligó al país trasandino a racionar la energía eléctrica. La solución de emergencia fue adelantar los relojes para aprovechar al máximo la luz natural y recortar el consumo en las horas pico. Lo que nació como un parche terminó convirtiéndose en política de Estado: desde entonces, cada año, Chile adelanta su hora entre los meses de octubre y marzo, con la excepción de algunas regiones del extremo sur y del norte, donde el huso horario propio se mantiene sin modificaciones.
Para los argentinos que cruzan la cordillera, esto significa que durante medio año existe una diferencia horaria con Chile y durante el otro medio, no. Es un detalle menor para el viaje de fin de semana, pero clave cuando se combinan reservas, turnos en aduanas o compromisos laborales al otro lado de la montaña. Por eso, más allá del cambio puntual de septiembre, la regla de oro sigue siendo la misma: consultar siempre el cronograma actualizado antes de salir.
El olor a leña de los refugios de montaña, el rumor del viento entre los coihues y el sonido metálico de las barreras levantándose al amanecer forman parte del ritual de cada cruce. Pero ese ritual tiene ahora horarios más estrictos, y respetarlos es la mejor manera de que la aventura no termine en una espera imprevista. Antes de emprender viaje, entonces, vale la pena repasar la tabla de horarios, chequear el estado de las rutas —la nieve y el hielo suelen hacer de las suyas en esta época del año— y cargar el tanque con margen. La cordillera, como siempre, recompensa a los que llegan preparados.
“Si salís después de las cuatro de la tarde desde Chile, ya estás jugándotela. Yo una vez me quedé dormido en la moto esperando que abriran y fue un garrón.”Jorge, transportista de Villa La Angostura
