Yankelevich rompió el silencio sobre Darío Giordano y el homenaje a Romina Yan: "Nadie lo invitó"
El productor aclaró por qué el padre de los hijos de Romina Yan apareció aquella noche en el Gran Rex y reveló un duro testimonio de uno de sus nietos adolescentes.
Recuerdo perfectamente esa noche de septiembre en el Gran Rex, la sala vibraba con una emoción que se cortaba con cuchillo, porque el cumpleaños 44 de Romina Yan se transformó en un abrazo colectivo de todo un país que todavía laExtraña. Por eso, cuando esta semana escuché a Gustavo Yankelevich salir a poner las cosas en claro sobre la presencia de Darío Giordano en aquel ViveRo, sentí que había que volver a contar lo que pasó puertas adentro de aquella producción, porque la versión que circulaba en redes no se parecía demasiado a lo que yo viví de cerca como espectador y como periodista que viene siguiendo esta historia desde hace años.
La aclaración sobre el Gran Rex
Yankelevich fue directo y sin vueltas: "Leí que algunos preguntan para qué lo invitamos. Nadie lo invitó". El productor explicó que Giordano concurrió al teatro porque su hija Azul tenía una participación artística prevista esa noche junto a sus hermanos Franco y Valentín. "Darío, en lugar de mandarla con otra persona, fue él. La llevó, la esperó y entonces dio la nota", reconstruyó Yankelevich, todavía con bronca cuando ve las imágenes de aquel momento.
“Habló como si los chicos hubieran estado felices viviendo con él. Lo veo y no lo puedo creer.”Gustavo Yankelevich
El recuerdo de Cris Morena y la advertencia
El productor repasó además cómo se encendieron las alertas en la familia mucho antes de que la historia se hiciera pública. Contó que fue Cris Morena la primera en escribirle un mensaje crudo, de esos que te cambian el día: "Está pasando algo raro, prestale atención a los chicos". A partir de ahí se disparó todo, y lo que vino después fue un relato durísimo.
- Franco le pidió a Yankelevich irse a vivir con él.
- Al indagar los motivos, el adolescente le contó que su padre lo había golpeado al enterarse de ese pedido.
- La familia decidió no mediatizar el tema mientras se resolvía la instancia judicial, para no trabar la tenencia.
- Tras la denuncia y la intervención de la Justicia, Franco y Valentín quedaron bajo el cuidado de Yankelevich.
Una noche con artistas y una pantalla gigante
Más allá del ruido de estos días, a mí me sigue pareciendo importante recordar lo que fue aquella velada en lo artístico, porque a veces la trama familiar termina tapando el corazón del homenaje. El escenario del Gran Rex reunió a Lali Espósito, Abel Pintos, Luciano Pereyra y Patricia Sosa, entre otros, y la transmisión en vivo por Telefe se replicó en una pantalla gigante sobre la avenida Diagonal Norte, donde miles de fans se quedaron cantando hasta tarde. Uno se pone a repasar la lista de artistas y entiende por qué Yankelevich, que viene produciendo grandes recitales desde hace décadas, apostó otra vez por convertir un aniversario en una celebración masiva: lo hizo con Esperanza Mía, lo hizo con Casi Ángeles y lo volvió a hacer con ese ViveRo que, más allá de todo, sigue siendo un mojón emotivo para los queExtrañamos a Romina.
Yo, que cubrí varias de esas producciones y vi crecer a estos chicos literalmente dentro de un teatro, no puedo dejar de leer esta historia sin una mezcla de tristeza y de alivio. Tristeza por la imagen de Romina que muchos guardamos, la de una madre que siempre estuvo presente, y alivio porque, a la larga, los varones lograron el cobijo que vinieron a buscar. Que Yankelevich haya elegido hablar ahora, con el dolor ya elaborado y con la Justicia de por medio, me parece un acto de honestidad poco frecuente en el mundo del espectáculo, donde las familias suelen esconder todo hasta que estalla. Por eso celebro que haya puesto la verdad sobre la mesa, aunque duela.
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